¡VIVA SIEMPRE DON PEPE! Transcripción de las palabras de
Mariano Figueres Olsen en ocasión de la entrega (póstuma)
de la Condecoración Zapata a Don José Figueres Ferrer. La Lucha Sin Fin, lunes 25 de setiembre del 2006 Compañera Margarita Zapata, la entrega póstuma de la condecoración Emiliano Zapata para Don Pepe es para nosotros en la familia Figueres un gran honor. Le expresamos con todo el sentir nuestro más profundo agradecimiento. A Don Pepe dichosamente le han conferido muchos honores, pero para nosotros hoy es una ocasión muy especial, porque recordamos muchas cosas en este día, en que viene acá alguien de su nombre y de su sangre. Don Pepe usaba mucho aquella frase de la revolución mexicana que decía: "(…) nadie tiene derecho a lo superficial mientras haya quienes carezcan de lo indispensable". Comenzamos entonces a encontrar puntos en común. Ni el General Zapata ni Don Pepe quisieron meterse en política. El General Zapata fue general de campesinos, y Don Pepe convivió con campesinos. El General Zapata decidió no gobernar y Don Pepe teniendo por delante la posibilidad de gobernar indefinidamente decidió abolir el ejército y entregar el poder al Presidente legal y constitucionalmente electo. Así es que hoy, los que venimos de Anenecuilco y de San Ramón, nos reunimos llenos de emoción en esta Lucha Sin Fin que tantas ilusiones nos da, y que nos ayuda siempre a cargarnos de energía, para como lo hicieron esos dos grandes hombres, ponerle siempre el pecho a la vida y entrarle duro al porvenir. Entonces, muchísimas gracias Compañera Margarita, y créame que esta condecoración es algo que atesoramos y atesoraremos en la familia. Los lazos con que ustedes vienen hoy a sembrar cariño de esta manera a Costa Rica y a La Lucha siempre van a ser correspondidos, y espero que sean los primeros pasos para una muy bonita amistad. Yo también quiero darle la bienvenida a cada una y a cada uno de ustedes hoy a La Lucha. Gracias a los que vinieron y también muchísimas gracias a todas y todos los que trabajaron preparando esto. Llevamos ya varios días planeando esta fiesta; tal vez Don Pepe diría esta "vagabundería", pero hasta el momento vamos bien. Decía yo hace un rato que hay de todo en esta sala y no deja de asombrarme cómo, a medida que pasan las horas siguen viéndose caras muy interesantes, por un lado y por otro. Es conmovedor ese factor de unión nacional en que se convierte José Figueres Ferrer hoy. Y bueno, debo hacerles una confesión: es una ventaja hablar en La Lucha, ¡porque en La Lucha los podios no huelen a azufre! Hoy es una oportunidad muy especial, no de mencionar ni de servirse del nombre de Don Pepe, pero sí de venir acá a vivir a Don Pepe. Uno escucha un día sí y otro también que se dice: "¡Qué falta hace Don Pepe!". Al analizar por qué se dice eso, no es difícil entender que la Costa Rica de hoy ciertamente no es la Costa Rica que Don Pepe deseaba y por la cual tanto trabajó. Porque tenemos ya mucho tiempo de poner lo económico por encima de los valores y la cultura, y de poner lo económico sobre "lo social", como decía Don Pepe. No vemos hoy una sociedad de oportunidades, como por la que luchó Don Pepe. A algunos de nosotros que hemos pasado por donde asustan nos preocupa ver situaciones que nunca antes habíamos visto en Costa Rica. El que el Río Virilla sea una frontera entre “Africa” de Rincón Grande de Pavas y “Miami” de Escazú, es una situación explosiva, a la cual le tenemos que poner muchísimo cuidado. Es que hemos perdido la capacidad de vislumbrar nuestro futuro y la habilidad de moldear y forjar nuestro propio destino. Hemos venido adoptando modelos ajenos a nuestra idiosincrasia, que antes se llamaban FMI (Fondo Monetario Internacional), y ahora se llaman TLC. Esos son los planes de gobierno que nos recetan. Los resultados de esas políticas han sido desastrosos. La gran tirada es que muchos se consuelan diciendo que hay otros más jodidos que nosotros, pero "mal ajeno consuelo de tontos" y eso, compañeras y compañeros no se vale. No aceptamos que a los que reclamamos estas cosas, a los que así pensamos, y a los que decimos: "¡qué falta hace Don Pepe!" nos vengan a llamar "trasnochados izquierdosos". Nos dicen que los tiempos cambian, y que hay que adecuarse a los nuevos tiempos. Yo estoy de acuerdo en que las herramientas que permiten la prosperidad y el progreso cambian, pero no los principios. Entonces, si tener por objetivo la eliminación de la pobreza creando una sociedad de oportunidades para el mayor número, lo cual debe ser juramento inclaudicable de todos los verdaderos figueristas, es motivo para que nos digan izquierdistas, ¡pues aquí nos declaramos izquierdistas! Al vivir a Don Pepe, nosotros queremos un Estado pequeño, un Estado eficiente, pero, a la vez, un estado fuerte, solidario, altamente interventor en la estrategia de desarrollo nacional, y en la distribución de oportunidades. Viviendo a Don Pepe sostenemos que es la empresa privada la encargada de generar la riqueza en el país, y que el Estado debe apoyar de lleno a esa empresa privada. Pero esa empresa privada debe entender su responsabilidad, su compromiso con la responsabilidad social; debe entender que es concesionaria de los recursos de la producción, y que jamás es dueña de esos recursos. Decimos además que el país debe dejar ya, de hablar de gasto social, lo cual se oye en muchos partidos políticos. Bien manejado, ese supuesto “gasto” es en realidad inversión social. Ninguna inversión, nos decía Don Pepe, da tanto rédito como la inversión en el ser humano. Los recursos que a eso dedique el Estado ciertamente deben venir de una reforma fiscal, que nos está haciendo falta, porque ahorita no alcanza, no nos engañemos. Pero la reforma fiscal la tienen que pagar los que pueden, los que más tienen, y no como quieren algunos, que sean los que no pueden, los que no tienen. Al vivir a Don Pepe, nosotros no estamos dispuestos a que nos vengan con patrañas ni con trataditos a despedazar las instituciones del Estado costarricense. Yo sé que el INS dura en pagar, pero es que debe investigar; debe hacer su labor de manera correcta. Yo se que en la Caja hay filas, y yo he hecho filas en la Caja; pero a mi me han atendido y operado en la CCSS, y por ella habrá que salir a las calles a defenderla. Y yo se que vienen a decir que es una tirada con el ICE, porque se nos cayó una llamada. Sí, es verdad, se caen algunas llamadas del ICE, pero les voy a decir una verdad más grande todavía: en esta pequeña comunidad de La Lucha, en estas montañas al sur de San José, tenemos un Centro de Cuidado Infantil conectado a Internet, tenemos una Sala Comunal de Cómputo conectada a Internet, tenemos señal de dos tecnologías de celular, hablamos por GSM y hasta contestamos también por TDMA; tenemos telefonía fija hasta el final del camino de lastre, y eso señoras y señores solo lo hace el ICE y ninguna empresa privada. Me vienen a decir también que tenemos problemas con los sindicatos. Bueno, aquí presentes tenemos a algunos amigos de los sindicatos, y en la vida nos hemos "raspado la pintura", y ¿por qué no?, pero lo hemos hecho hablándonos de frente y con lealtad, defendiendo el interés nacional según cada uno lo veía. Si tenemos que corregir los problemas de nuestras instituciones, pues los vamos a corregir. Pero amigas y amigos, al enfermo de la casa no se le mata, se le lleva al doctor para que lo cure, y nosotros no estamos de acuerdo con vender, ni mucho menos regalar las joyas de la abuela. Viviendo en La Lucha, con esa bendición de Dios de poder vivir a Don Pepe todos los días, uno se acuerda muchísimo cuando él decía: "(…) me piden que barra, pero se me paran en la escoba". Este país está metido en una maraña de leyes, y aquí manda la Sala Cuarta, la Asamblea Legislativa, la Procuraduría, la Contraloría, manda la prensa y al final no manda nadie. La democracia es un sistema muy bello, pero es como un motor decía Don Pepe, que requiere un "overhaul" cada cincuenta años, y ¡ya se nos pasó el kilometraje desde hace rato! Por eso es que tenemos que perder el miedo y hablar de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, si queremos ordenar el marco legal, y si queremos rendición de cuentas hay que hablar de parlamentarismo, con madurez, todos en la mesa, sin demagogias, sin engaños, y sin vender la Patria. Si no lo hacemos, seguiremos no haciendo nada, que es lo más jodido de todo, porque no haremos lo que debemos hacer. Por ejemplo en materia de banca de desarrollo, los bancos le prestan solamente al que ya tiene; en materia energética apenas estamos aprovechando un 10 o 12 por ciento del potencial hidroeléctrico del país; en materia de combustibles seguimos pagando una factura petrolera inhumana, cuando podemos producir acá el biodiesel necesario para nuestra flotilla nacional. Y en educación vivimos en la barbarie de la Costa Rica dividida, mientras deberíamos estar ceñidos en hacer a la educación pública mejor o igual que la privada. Viviendo a Don Pepe uno se pregunta qué es lo que nos pasa en cuanto a nuestras relaciones internacionales. Hablábamos hace un rato de comercio justo y precios justos. Hay mucha gente en el país que no aprendió la lección de Don Pepe en este tema. Don Pepe nunca estuvo en contra del comercio, pero nunca estuvo dispuesto a una anexión como la que nos quieren imponer ahora. Tenemos que retomar lo de precios justos, y tenemos que no solo ver al norte. ¿Si nos gusta tanto comer chayote, para qué hablamos tanto inglés? Comencemos a planear y a integrar ese Gran Caribe, y a integrarnos nosotros a Latinoamérica. Creo con sinceridad, con humildad, que para tomar estas decisiones corresponde, siendo como somos, los más en el país, ponerle el pecho a la vida, llenarnos el alma de Don Pepe, y salir a las calles o a donde sea a defender a la Costa Rica de las oportunidades, con la visión que demanda la historia, y con la ilusión que merecen nuestros jóvenes. ¡Vive siempre Don Pepe!
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