Ronda
de Puerto Rico: Eduardo Tamayo G.
Estados Unidos parece el más
interesado en la firma de un TLC con los países andinos y
ha impuesto "la vía rápida " Para la ronda de Puerto Rico, los negociadores de Estados Unido anunciaron que no presentarán ofertas mejoradas de acceso a mercados, ni harán solicitudes nuevas a los países andinos. Pese a que Estados Unidos impone las reglas del juego, los negociadores de Ecuador, Colombia y Perú asisten con la cabeza agachada para ver qué migajas pueden obtener para sus élites, dando la espalda a amplios sectores que reclaman transparencia, y un poco de dignidad en las negociaciones. Por ello, es explicable que en distintos países se haya levantado una ola de cuestionamientos demandando la suspensión de las negociaciones del TLC andino. Previo de la ronda de Puerto Rico, la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio (RECALCA) denunció que la estrategia de negociación de Estados Unidos es postergar hasta el último las negociaciones de interés para los gobiernos andinos y obligarles a hacer toda clase de concesiones normativas en materia de inversiones, telecomunicaciones, servicios y propiedad intelectual. En Colombia, de otro lado,
las organizaciones indígenas ONIC, CRIC y ACIN iniciaron
el 12 de septiembre, una marcha pacífica que partió
de Santander de Quilichao en el Departamento del Cauca teniendo
previsto arribar a Cali, el 15, donde se realizará un Congreso
Indígena y Popular. En Perú, la VIII Convención de CONVEAGRO, un foro anual de agricultores y campesinos, realizada el 2 y 3 de septiembre propuso que mientras no exista reglas ni transparencia en las negociaciones, y en tanto el gobierno no demuestre cuál el costo y beneficio del TLC para el pueblo peruano, se suspendan las negociaciones. Este evento, así mismo, expresó que el TLC con Estados Unidos debe someterse a una consulta popular y que el Congreso debe discutir una ley marco que regule las negociaciones del TLC. Aunque Bolivia, al igual que Venezuela, no participa en las negociaciones del TLC con Estados Unidos, las preocupaciones a este respecto también están presentes. Un centenar de organizaciones sociales señalaron, en un manifiesto público, que Bolivia no debe integrarse a las negociaciones del TLC Andino con Estados Unidos y mucho menos suscribir el tratado. Las organizaciones invocan 11 razones para decir no al TLC, enfatizando que negociar y firmar este tratado sería limitar las definiciones de la Asamblea Constituyente en materia de políticas económicas y sociales, y acabar con cualquier posibilidad de promover una política soberana de justicia económica y social, para combatir el modelo neoliberal. Ecuador: que el pueblo decida Conforme transcurre el tiempo y el TLC se cierne como una amenaza, en Ecuador voceros de la Campaña Nacional contra el ALCA y el TLC exigieron información, la realización de un amplio debate público y una consulta popular para que el pueblo decida si desea o no el TLC. Mesías Tatamuez, dirigente
del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), planteó la necesidad
de "unirnos todos para la defensa de la soberanía"
porque el TLC no solo es una propuesta de intercambio comercial
sino que tiene incidencia en los ámbitos económicos,
sociales, y en los servicios sociales, como la educación
y la salud. . El economista Alberto Acosta,
por su lado, dijo que actualmente se negocian aspectos que minan
la soberanía nacional como son sobreprotección a la
inversión extranjera, y los derechos de propiedad intelectual
que van a favorecer a los grupos más poderosos de las empresas
transnacionales, particularmente a las farmacéuticas. Acosta coincidió con Tatamuez, en el sentido de que Ecuador no tienen una agenda propia. "El hecho de que se negocie con los otros países no quiere decir que sea una agenda andina, cada país entró a correr en un andarivel escrito, suscrito y dibujado por los intereses de Washington, la agenda que está en juego es la agenda de Washington que tiene un borrador para este TLC, impone condiciones de 'confidencialidad' y no discute el problema de los subsidios agrícolas, siendo que cada agricultor estadounidense recibe un subsidio de 20.000 dólares anuales, haciendo imposible que un agricultor ecuatoriano pueda competir", enfatizó. Ante esto, "pedimos información, discusión y elección, tenemos que ir a una consulta popular pues el Ecuador no puede ser sometido a las imposiciones de Washington a través de sus testaferros nacionales, sin tener derecho a la reflexión, al análisis y a la votación en la urnas", agregó. Por último, el dirigente
social Eduardo Delgado dijo que el TLC es una nueva carta de esclavitud,
"porque pretende romper y acabar con la poca soberanía
que tiene el Ecuador, porque entre líneas el TLC dice que
el país debe pedir permiso al gobierno norteamericano y a
las empresas transnacionales para determinar si sus políticas
en educación, salud y trabajo no perjudican sus intereses".
Los vientos de cuestionamiento al TLC andino también soplan en Estados Unidos. Más de 50 organizaciones de este país, que pertenecen a la Alianza para el Comercio Responsable, enviaron una carta al negociador estadounidense, Robert Zoellick, en la que piden la suspensión de las negociaciones del TLC entre Estados Unidos y la región andina pues "todo indica que este acuerdo está siendo negociado según las líneas del TLCAN, el TLC Estados Unidos-Chile y el TLC Estados Unidos-Centroamérica, todos los cuales contienen medidas sobre inversión, derechos de propiedad intelectual, agricultura, servicios, trabajo y medio ambiente, que ya se ha demostrado que son desastrosas para la mayoría de la población involucrada". |