Colombia
Misión internacional visitará
el país:
Se requiere papel más
activo para detener etnocidio de indígenas
Eduardo Tamayo G.
Entrevista
con Luis Evelis Andrade
Casama, presidente de
la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
El panorama de los pueblos indígenas colombianos es desolador.
Ellos son los principales afectados por el conflicto armado que
es de vieja data y no tiene visos de solución. Dieciocho
pueblos indígenas están en peligro de extinción,
solo en lo que va del año han sido asesinados 70 indígenas,
en tanto 5.600 han sido desplazados de sus resguardos. Esta grave
situación humanitaria ha concitado la atención internacional.
Desde el 19 al 29 de septiembre, una Misión Internacional
de Verificación visitará Colombia con el objetivo
de constatar la situación de violaciones de derechos humanos
y el derecho internacional humanitario de los pueblos indígenas.
La Misión, compuesta por delegados y delegadas de al menos
ocho países europeos, Estados Unidos y América Latina,
se desarrollará en cinco pueblos y regiones cuyas situaciones
son emblemáticas para la lucha indígena: los nasa
del Cauca, embera katío del Alto Sinú (Córdoba),
kankuamo y wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta (Cesar), u'wa
de Arauca y nukak makú de Guaviare.
Luis Evelis Andrade, indígena embera y presidente de la
ONIC, en la siguiente entrevista, habla de las nuevas amenazas que
se ciernen sobre los indígenas colombianos y demanda un papel
más activo de Naciones Unidas, la sociedad civil y de los
pueblos indígenas “a fin de atacar las causas que han originado
esta crisis humanitaria, evitar y detener el etnocidio del que hoy
somos víctimas”.
- En el segundo mandato del Presidente Alvaro Uribe, ¿Cómo
les está yendo a los pueblos indígenas?
Realmente el panorama para los pueblos no es nada alentador, es
un panorama que genera mucha preocupación dado que Uribe
tiene un 70 por ciento en el Congreso, y el ha planteado una serie
de reformas legales, todas tienen que ver con el tema territorial
y con el acceso a los derechos que los pueblos indígenas
ya hemos conquistado en la Constitución de 1991 y en distintas
leyes, gracias a nuestro proceso de lucha y resistencia. En este
momento está cursando en el Congreso un proyecto de Ley presentado
por el Gobierno que se llama Ley de Desarrollo Rural, en él
se plantea no crear más resguardos indígenas, reducir
el tiempo de la prescripción sobre los derechos de los territorios
en el campo. Y nosotros vemos esto como un peligro, porque la historia
nos ha mostrado que cada vez que los terratenientes y algunos sectores
económicos han querido apropiarse de la tierra, han impulsado
procesos de guerra, de persecución al campesinado con el
pretexto de que son colaboradores de la insurgencia. Y tenemos preocupación,
porque nosotros los indígenas tememos que podamos ser desplazados
masivamente de nuestros territorios bajo la estrategia de combatir
a la guerrilla y el narcotráfico, y que pasados cinco años
las comunidades que no regresen pierdan sus derechos. Además
existe un proceso de criminalización de la protesta social,
nosotros hemos realizado varias movilizaciones, y antes de que salgamos
a marchar pacíficamente nos han acusado de ser guerrilleros,
de que nuestras marchas están infiltradas por las FARC para
deslegitimar toda nuestra lucha.
En peligro de extinción
De otra parte, realmente no existe una política de Estado
tendiente a garantizar la pervivencia y los derechos de los pueblos
indígenas, tenemos más de 18 pueblos en peligro de
extinción. En el gobierno de Uribe que acaba de pasar y en
este nuevo que comienza, la violación a los derechos humanos
se han incrementado, solo en lo que va de este año llevamos
más de 70 asesinatos de indígenas, registramos más
5.600 desplazados, tenemos muchos indígenas en situación
de confinamiento, porque los actores armados no los dejan salir.
La insurgencia no los deja salir porque los señala de ser
colaboradores de los paramilitares, pero a la vez la fuerza pública
les restringe la entrada de medicamentos y alimentos bajo la acusación
de que lo que llevan es para la guerrilla.
- Entonces, siguen los indígenas entre dos y tres fuegos…
En muchas ocasiones así sucede, pero sabemos que la guerra
se está impulsando para controlar el territorio y acceder
con mayor facilidad a los recursos naturales y evitar que haya unas
comunidades organizadas que reclamen derechos.
En respuesta a esta situación, entre el 20 y 30 de septiembre
estamos impulsando la realización de una Comisión
Internacional de Verificación con más de 20 representantes
de la comunidad internacional, de ONGs, tal vez con el acompañamiento
de las Naciones Unidas. El propósito es hacer una evaluación
del estado de cumplimiento de las recomendaciones de la Alta Comisionada
para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y del relator especial
sobre derechos y libertades fundamentales de los Pueblos Indígenas;
vamos a visitar 4 regiones, vamos a desarrollar un foro nacional
el 28 de septiembre.
- ¿Cuáles son los objetivos de esta Misión
de Verificación?
La idea es a partir de allí levantar un informe y hacer un
trabajo de incidencia en Estados Unidos y en Europa. La Misión
tiene como objetivos: uno, hacer una evaluación del listado
del cumplimiento de las recomendaciones que ha hecho el Relator
de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas; dos, visibilizar
toda nuestra problemática y tres, constituir, a partir de
esta Misión, un equipo de observadores permanentes de la
situación de derechos humanos y colectivos de los pueblos
indígenas. Esperamos que se sumen una serie de intelectuales,
entre ellos el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
La idea es también ir generando las condiciones para hacer
una sección del Tribunal de los Pueblos sobre el Genocidio
en Colombia, también mostrar la realidad de algunos pueblos
en riesgo de extinción que amerita que el gobierno defina
una estrategia para que estos pueblos puedan seguir viviendo, y
de otro lado para señalar que la guerra se da en nuestros
territorios no porque seamos subversivos o paramilitares, la guerra
se desarrolla porque obedece a una lógica de expropiación
de nuestros territorios, de saqueo a nuestros recursos naturales,
en lo cual están muy comprometidas las multinacionales.
- Desde el punto de vista indígena, ¿cómo ve
el proceso de paz con los paramilitares?
Es un proceso de paz que va a dejar un sabor muy amargo para los
colombianos, porque el proceso de paz no puede circunscribirse solo
a que se desmovilicen solos unos grupos aparentemente, porque ellos
siguen teniendo el control político, el control territorial,
el control administrativo donde quiera que han funcionado. Y también
siguen intimidando a los sectores para que dejen de reclamar sus
derechos: Este es un proceso que no se ajusta a los criterios de
justicia y reparación, porque todos conocemos a todos los
comandantes de los paramilitares, son reconocidos y ya hablan en
público, pero no hemos podido saber quiénes estuvieron
detrás de esta empresa de muerte contra los campesinos e
indígenas que fueron masacrados y asesinados, quiénes
patrocinaron, desde los sectores económicos y políticos
esos crímenes de lesa humanidad, que en este proceso de paz
buscan ocultarlos totalmente.
Ni verdad ni reparación
En este proceso de paz tampoco hay reparación, porque lo
que observamos es que los victimarios están siendo mejor
tratados e indemnizados que las víctimas, porque la población
desplazada es víctima del paramilitarismo y de la guerra
en general, de la confrontación, y ahora, en este proceso
de paz, la Comisión de Reparación no los tiene como
víctimas centrales sino que ha hecho una gradación
de víctimas, y ellos están en el último escalón.
Con ello, no están dando un mensaje de que en este país
van a seguir desplazando y cada vez que quieran apropiarse de las
tierras se crean grupos paramilitares. Entonces no va haber reparación
real ni se va a decir la verdad, primero tiene que decirse la verdad
para que la gente pueda aceptar y pacificarse. Se plantea que el
proceso de paz implica un sacrificio para a gente, pero ser siempre
el sacrificio de las víctimas y las prebenda y los beneficios
para los victimarios. Sacrificarse no quiere decir que ocultemos
la verdad y que no sepamos qué pasó con nuestros muertos
y desaparecidos. Y el otro, el tema de la justicia. Este proceso
de paz busca, a nuestra manera de ver, generar las condiciones para
que los paramilitares que han cometido crímenes de lesa humanidad
y que han estado asociados al narcotráfico, no vayan a ser
llamados a juicio por la Corte Penal Internacional y que no sean
extraditados, por el tema del narcotráfico, a Estados Unidos.
Esa es su preocupación central, lo demás no les preocupa,
ellos saben que todo el mundo también sabe que ellos fueron
los que mataron, los que masacraron a tanta gente, y que eso a la
hora de la verdad no lo van reparar. Nosotros hemos señalado
que el Presidente Uribe y su gobierno en general están ayudando
a los paramilitares a resolver el tema de la extradición.
- ¿Cómo ve el proceso de suscripción del TLC
con Estados Unidos, cómo repercutirá en los pueblos
indígenas?
Aunque algunos dicen que nosotros estamos viendo fantasmas, que
estamos haciendo discursos populistas, que nosotros no tenemos razón
cuando decimos que el TLC nos va a perjudicar, nosotros seguimos
reafirmando que sí. Primero porque hay una cláusula
de salvaguarda que nosotros no la conocemos, ¿por qué
no nos la dicen?, parece el proceso de paz con los paramilitares.
Dos, no creemos que el proceso de entrega y desactivación
del campo no vaya a tener consecuencias para los indígenas,
no creemos que no vaya a tener consecuencias el tema de propiedad
intelectual y el acceso de los recursos genéticos; no tenemos
claridad qué ha pasado ahí, y si no tenemos claridad
cómo vamos a pensar que están garantizados nuestros
derechos. De otro lado, el TLC requiere, para su materialización,
la construcción de grandes obras de infraestructura que van
a afectar nuestra territorialidad, megaproyectos como hidroeléctricas,
el acceso al conocimiento tradicional y va afectar nuestros derechos.
Y de otra parte, se va afectar la soberanía nacional y los
indígenas también vamos a ser afectados. El gobierno
ya negoció el TLC, nosotros teníamos mucha esperanza
de que en el Congreso se pudiera dar un rediccionamiento, unos condicionamientos,
pero en un panorama en el que Uribe tiene más del 70 por
ciento a su favor, es muy complejo para nosotros.
- Los indígenas continúan, sin embargo, en un periodo
de resistencia…
Hay muchas amenazas, pero también muchas resistencias. Es
un período que llama a la unidad, al fortalecimiento de nuestras
organizaciones, a defender lo que es nuestro, a buscar alianzas
con otros sectores, con otras organizaciones indígenas en
este caso de la Comunidad Andina, pero también a aunar esfuerzos
con campesinos. Ojalá la represión no sea tan fuerte
que permita que los pueblos podamos, por lo menos, dejar constancia
de que hemos querido defender la dignidad de nuestra gente.
http://alainet.org/active/13341<=es
Documentos Relacionados:
Indígenas
colombianos cuestionan política de "seguridad democrática"
- Tamayo G. Eduardo [2004-02-04]
|