¿Socialismo
del siglo XXI?
Guillermo Almeyra
La Jornada
Perdónenme, pero en mi opinión la frase, como el término
"populismo", es una de tantas superficialidades a las
que recurren quienes no saben definir los conceptos y creen decir
algo "projundo, señora, projundísimo", pero
no dicen nada.
¿De cuál socialismo se trata? ¿Del sistema
o del ideal de los socialistas? Un sistema, cuando nace lo hace,
por supuesto, siempre en su tiempo, en su siglo. Por tanto, la frase
es una perogrullada o, en el mejor de los casos, la expresión
del deseo de que el socialismo triunfe en el siglo que vivimos.
Además, ¿en cuál parte del siglo XXI se piensa
construirlo? Porque es evidente que con el actual sistema, en 2060
la ecología y la sociedad estarían infinitamente peor
de lo mal que están ahora, y entonces no nos peocuparía
el socialismo, sino, con mucha suerte, nuestra supervivencia entre
la barbarie generalizada. ¿Y socialismo en dónde:
en Burundi, Francia, Caracas, o sería igual en todos lados?
Por otra parte, si es diferente cualitativamente del de los siglos
XIX y XX, ¿por qué no decirlo, por qué no hacer
un balance de lo que no es ni fue socialismo, ni como sistema ni
como ideal? Es decir, tanto del nacionalismo estatalista, integrado
en el sistema capitalista y en sus instituciones, de los epígonos
socialdemócratas de Marx, esos fundadores antimarxistas del
"marxismo" como dogma y sistema, como del totalitarismo
nacionalista e igualmente estatalista de Stalin y sus secuaces,
inventores del "marxismo-leninismo" como nueva religión
del aparato burocrático contrarrevolucionario que usurpó
el poder enterrando los soviets y los comunistas. ¿Cómo
pensar que un nuevo sistema social que no tiene precedentes puede
ser construido tal como un arquitecto construye una casa partiendo
de que todo está ya dado y existen normas, sin estudiar la
historia de otros intentos y fracasos, sin analizar las condiciones
en que se encarará dicha "construcción"
y los materiales con que se cuenta léase, la estructura
social de cada país, las relaciones de fuerza, la conciencia
de clase de los "constructores", etcétera?
No hay idea más antisocialista que decir que el socialismo
nace en un gabinete, de la idea y voluntad de unos pocos que presentan
luego el proyecto a los trabajadores. El socialismo nacerá,
si nace, de la creatividad, experiencia, voluntad, conciencia y
participación de éstos o será una caricatura
paternalista y burocrática. No es socialista un país
que se entera por radio de que su dirigente lo declaró así,
sin discusión previa, ni se hace el socialismo por decreto
estatal y apoyándose en el aparato del Estado, con el ejército
como instrumento. El socialismo prescinde, entre otras cosas, del
Estado, que expresa una relación actual de clases, y administra
y dirige hoy las personas para, por el contrario, eliminado el capitalismo
y afirmada la democracia, eliminadas la ignorancia y la miseria,
pasar a administrar sólo las cosas.
No hay tampoco idea más antimarxista que poder imaginar ahora
en todos sus detalles un futuro socialista y "construir"
según ese proyecto, aunque la mayoría de la población
no sea socialista, sino nacionalista antimperialista, lo cual no
es lo mismo. No se "construye" el socialismo manteniendo
una economía dependiente y la misma estructura de clases;
el distribucionismo no es socialista, sino desarrollismo, pues amplía
el mercado interno de un país al reducir el abanico de ingresos
y dar mayores ingresos a todos, pero siempre bajo el control de
las finanzas y del capital nacional e internacional, como recuerda
a quienes conocen la historia de las ideas la actuación
de Raúl Prebisch y de la CEPAL.
Tampoco se "construye" el socialismo con partidos socialistas
únicos, ya que los trabajadores y los oprimidos ni son todos
iguales ni tienen todos exactamente los mismos intereses y nivel
de politización y cultura, lo que exige una vida democrática
y el pluralismo político, entre los partidos y dentro de
éstos, para elevar la cultura y la preparación de
todos. Un partido, por otra parte, es sólo un instrumento
organizativo para la aplicación de un programa, de un proyecto.
No se puede, por tanto, declarar seriamente que se quiere un partido
socialista único si no se ha hecho un balance de las experiencias
que en el pasado declararon ser socialistas y no se tiene el programa
ni siquiera esbozado, y se confunde el socialismo con algo que aún
es fundamentalmente una política social avanzada en un país
capitalista dependiente.
Se puede decir, sin embargo, qué no puede ser el socialismo:
un régimen de partido único, totalitario; un régimen
paternalista y estatista, burocrático, que elimina la discusión
y la creatividad. Se puede decir también, a grandes rasgos,
qué puede ser: un régimen de autonomía, de
autogestión social generalizada, de planificación
según las necesidades de los sujetos y desde ellos mismos,
en su territorio, de organización de una federación
de libres comunas autogestionarias asociadas; un régimen
basado en la libre creatividad y el desarrollo de los saberes populares,
en el aumento masivo de la cultura y de los conocimientos técnicos;
un sistema sin Líderes ni Jefes Máximos, en el cual
todos decidan y todos ejecuten la voluntad colectiva expresada democráticamente
y tiendan a desaparecer las desigualdades de información,
de cultura, económicas y geográficas, mediante la
solidaridad y un mayor apoyo a quienes están en peores condiciones.
Las medidas destinadas a mejorar el nivel de vida, sanidad y cultura,
y la creación por el Estado central de consejos
populares municipales, sin duda democratizan el sistema capitalista
imperante y ofrecen las bases técnicas, culturales y de conciencia
para el socialismo futuro. Son, por consiguiente, fundamentales
y deben ser saludadas, pero no son el socialismo.
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