LA UTOPÍA PRAGMATIZADA Por Sergio Moya Mena El mismo líder estudiantil de 1968, que se
definía como un "revolucionario profesional', que llegó
a ser apresado por "conspiración contra el orden público",
más tarde taxista y fundador del Partido Verde, es ahora
el flamante Ministro de Asuntos Exteriores y Vicecanciller de la
República Federal de Alemana, siendo la primera vez en la
historia de este país, que un ecologista ingresa al Gabinete.
Joschka Fischer, es el símbolo de toda una generación
de jóvenes idealistas que hace treinta años intentaron
cambiar al mundo y que más tarde optaron realizar ese cambio
a través del ecologismo político. Surgidos a inicios de la los años ochentas
en medio de la crisis energética, el rearme nuclear de las
grandes potencias y la decepción de las opciones políticas
tradicionales, los partidos verdes europeos son el resultado de
la fusión de corrientes ambientalistas, pacifistas, antinucleares,
y algunos grupos remanentes de la Nueva Izquierda de los sesenta. A la par del reciente apogeo de otras opciones progresistas
en Europa como lo socialdemocracia, los partidos verdes también
han crecido electoralmente, convirtiéndose en actores políticos
fundamentales en muchos países de la Unión, gobernando
dentro de gobiernos de centroizquierda en países como Alemania,
Italia, Finlandia, Francia o Suecia y con una importante presencia
en el Parlamento Europeo de Estrasburgo en cuya fracción
parlamentaria se destaca el ex líder estudiantil Daniel Cohn-Bendit
el legendario "Dany el Rojo del mayo francés de 1968. No obstante que la acción de estos partidos no ha sido tan fuerte en el continente americano -con las excepciones de Brasil y México- su contribución a la cultura política europea si es trascendente, sobre todo, sensibilizando a la opinión pública sobre la importancia de un medio ambiente sano y presionando al establishment para que cambie llevando al centro de las discusiones políticas temas relacionados con el ambiente. En el plano ideológico, los verdes exponen
unas expectativas ecológicas y sociales que son incompatibles,
no solo con una economía de Ubre mercado de tipo clásico,
sino también con una economía centralmente planificada.
El objetivo es una economía de mercado, pero regulada social
y ecológicamente, que excluya la marginación social,
reivindique la igualdad de géneros y el derecho del pueblo
a expresarse y participar activamente en la toma de decisiones. En Alemania -el caso más significativo- los
resultados electorales de septiembre posibilitaron la formación
de una coalición rojiverde entre el Partido Alianza 90 Los
Verdes y el Partido Socialdemócrata SPD M Canciller Schroder.
Durante mucho tiempo, las divergencias entre los verdes y el SPD
en tomo a temas como la OTAN (organización de la cual querían
sacar a Alemania) y la política de inmigración, parecían
imposibilitar un entendimiento entre ambas fuerzas. La inminencia
de la coalición, implicaba un replanteamiento de la estrategia,
pero sobre todo, una redefinición en el plano interno. Históricamente los verdes se venían
debatiendo a nivel interno entre los 'fundis" (radicales liderados por Jurgen Trittin actual Ministro
de Medio Ambiente) y los "reaIos" (posibilistas cercanos a Fischer). Cada cambio de
equilibrio entre estos dos sectores, se dejaba ver en los resultados
electorales del partido y en la percepción que éste
tenía ante la sociedad. Cuando los fundis tomaron el control del partido en el pasado congreso
de marzo y propusieron el polémico impuesto a la gasolina
que habría elevado tres veces el precio de este combustible,
los verdes cayeron dramáticamente en las encuestas, evidenciando
que si bien los alemanes aspiraban a un cambio político,
no estaban dispuestos a apoyar medidas tan radicales. Ya dentro de la coalición, los verdes han debido
asumir con bastante realismo el enfrentarse a responsabilidades
de gobierno. La "reforma en vez de la rebelión",
implica que el pragmatismo se constituya en la fórmula
mágica para la nueva alianza rojiverde. Las acciones así
lo demuestran. Los verdes ya no exigen la disolución de la
OTAN e incluso han tolerado una intervención de esta alianza
militar en Kosovo. Esta mesura tiene ya un balance positivo: a casi
dos meses en el poder ya han obtenido el compromiso de Schroder
de acabar a mediano plazo con la energía nuclear y muy pronto
se implementará un impuesto ecológico. Ante el descrédito del determinismo neoconservador,
Europa esta hoy día un poco más dispuesta a experimentar
con alternativas de gobierno orientadas por el humanismo y el idealismo
y los verdes, conjuntamente con los demás ministros socialdemócratas
del gobierno de Schroder que participaron activamente en las protestas
estudiantiles del 1968, ciertamente le dan un soplo "revolucionario"
al sobrio panorama político europeo. |