Foro Social de las Migraciones: Eduardo Tamayo G. Las migraciones son tan antiguas como la humanidad misma. A lo largo de la historia siempre han sido un elemento para garantizar la sobrevivencia o mejorar las condiciones de vida de las sociedades. Pero el proceso de globalización aporta una novedad: mientras los países del Norte propugnan la total libertad para la circulación de los capitales y mercancías ponen enormes trabas burocráticas, militarizan las fronteras y los aeropuertos y construyen muros para impedir la circulación de las personas. A fin de debatir
el significado de los intensos y crecientes flujos migratorios
en el mundo actual, pastorales sociales, universidades, movimientos
sociales, y centros de estudio e investigación, en asocio
con el Servicio Pastoral de las Migraciones de Brasil, llevarán
a cabo en Porto Alegre, desde el 23 al 25 de enero, el Foro
Social de las Migraciones "Travesías en el desorden
global". Uno de los
temas que se abordará en el evento es el de las migraciones
y las guerras. El conferencista Robert Kurz, escritor y periodista
alemán, sostiene que una de las causas de la desestabilización
global es la crisis de la tercera revolución industrial:
cada vez menos personas pueden ser integradas en la valorización
del capital, cada vez más infraestructuras necesarias para
la reproducción se paralizan y las economías nacionales
entran en colapso. En este contexto, el capital globalizado solo
integra a las minorías. Las migraciones, que se intensifican
en las os de fuga y migración" desde el Sur hacia los centros capitalistas del mundo, sostiene Kurz. En un contexto de concentración de la riqueza y especialización de los roles productivos mundiales, la migración es incentivada por los propios países ricos que demandan de mano de obra joven y barata. Debido a las paupérrimas condiciones de vida que ofrecen los países del Sur, miles personas se deciden a emigrar buscando mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias que se quedan en sus países de origen. "De esta forma, el fenómeno migratorio actual, al mismo tiempo que trata de subsanar las necesidades de un agresivo orden mundial, viola las fronteras de los países ricos, en un momento en que la amenaza terrorista convierte a los emigrantes en un elemento de inseguridad", sostiene José Rafael Núñez, director del Servicio Jesuita para los Refugiados y Migrantes de la República Dominicana, quien disertará sobre la problemática general de las migraciones en el mundo. El Foro de las Migraciones se propone abrir las discusiones sobre la discriminación y la violencia hacia los migrantes, el tráfico de seres humanos, el trabajo esclavo y otras expresiones de la globalización neoliberal. Por lo general, a los/as migrantes se los mide con un doble rasero: son altamente necesarios para la producción de bienes materiales e inmateriales, para la prestación de bienes esenciales, para el desempeño de tareas difíciles, mal remuneradas y esenciales, pero al mismo tiempo son discriminados, segregados espacial y socialmente, explotados en su trabajo, despojados de sus derechos y tratados con desprecio e incluso con violencia. En el Foro se tratará de proponer acciones concretas para luchar contra la discriminación y la violencia y por la afirmación social de los/as discriminados/as. En uno de
los seminarios se tratará el tema de la identidad y la diversidad
cultural. El migrante encarna el desafío de la convivencia
de las culturas y muestra, con su vida, cómo se procesa
el mutuo enriquecimiento en el respeto de la identidad y de la diversidad.
Solamente una identidad madura permite la elección enriquecedora
de la diversidad. En la programación consta también el drama de los refugiados/as, que es, sin duda, otra señal del actual "desorden mundial". 17 millones de personas viven como refugiados/as, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR. Los refugiados/as pueden ser considerados/as los más vulnerables entre los vulnerables. Obligados a huir de su propia tierra, de su propio hogar, abandonando todo lo que los identifica y sustenta, los/as refugiados/as son la demostración de las contradicciones de la globalización neoliberal. El tema de
los/as migrantes indocumentados tampoco podían falta en los
debates. Ni en su país de origen ni en el país de
acogida, pueden ejercer la ciudadanía. En el país
receptor prácticamente "no existen", son considerados
"clandestinos", "ilegales", y por lo tanto carentes
de derechos. Forman parte de la fuerza de trabajo y los niega como personas y como pueblos, sustentamos firmemente las banderas de los derechos humanos y de la ciudadanía universal", sostienen los convocantes del Foro. Nota: La dirección
del Foro Social de las Migraciones es:
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