| ¿Progresos en Irak? Sergio
I. Moya Mena Hace
unos días el director de
Aunque la violencia no es tan intensa ahora y menos soldados norteamericanos están
muriendo, esta tendencia no puede obviar que, en la consideración global del conflicto,
1.3 millones de iraquíes han muerto, 4.7 millones han sido desplazados, el nuevo estado
no funciona y la economía esta destrozada.
A esto se suma otro problema que posiblemente tiene un carácter irreversible: el resquebrajamiento de la unidad nacional. Aunque a
través de la historia la relación entre sunitas, chiítas
y kurdos no ha sido fácil, al menos antes de la invasión ambas comunidades convivían en
relativa paz. En términos de organización los iraquíes son una sociedad tribal y muchas
de las más grandes tribus del país comprenden sunitas y chiítas. Los vecindarios mixtos
eran comunes en Bagdad y tanto chiítas como sunitas solían rezar indistintamente en las
mezquitas de una u otra de las sectas. Los habitantes del país se definían primero como
iraquíes antes que pertenecientes a alguna secta o grupo étnico. Según un
estudio elaborado por el Pentágono y divulgado por The
Washington Post, iraquíes de todas las confesiones culpan a la invasión
norteamericana de las diferencias violentas entre ellos.[1]
La ocupación, al pulverizar todas las instituciones anteriores a la invasión:
ministerios, policía ejército, así como a la sociedad civil, ha dejado como únicos
interlocutores posibles para reconstruir el sistema político a los líderes religiosos,
lo que ahora hace de Irak un país profundamente separado por las divisiones sectarias.
Una situación que no parece fortuita. Se trataría -una
vez más- de la puesta en marcha por parte de los EE.UU. de la vieja táctica
neo-colonial del divide e impera: por un lado la potencia sostiene al chiíta
Nuri Al-Maliki como un gobernante títere y sin poder real; por otro lado se neutraliza al
mayor foco de resistencia chiíta, el Ejército Mahdi, eliminando o arrestando a sus
principales jefes militares y apoyando a sus rivales (también chiítas) de
Este panorama de división y anarquía es lo que justificaría una
presencia prolongada de los EE.UU. en Irak. Según el periodista Patrick Cockburn del
diario londinense The Independent, el Presidente Bush estaría
presionando al Gobierno de Maliki con el congelamiento de $50 mil millones de dólares de
dinero iraquí en el Banco de
La situación general impediría evidentemente hablar de progresos en
Irak, al menos si los objetivos originales de la invasión eran liberar a los
iraquíes de la tiranía y extender la democracia y la libertad, pero como
seguramente estas nunca fueron las motivaciones genuinas, no es ocioso empezar a
considerar que Irak seguirá siendo un estado disfuncional mientras la ocupación
persista. Notas [1] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/12/18/AR2007121802262_pf.html [2]
http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/revealed-secret-plan-to-keep-iraq-under-us-control-840512.html
contacto | artículos de Sergio Moya Mena | enlaces | Altermundo articulos | filosofía de Abya Yala | consejo editorial | pueblos originarios © wiphala.org - San José, Costa Rica. Apartado postal 109-7050 Cartago |