Introducción
El socialismo es un proyecto
antes de ser un concepto. Por esta razón es necesario
abordar el contenido, como paso preliminar a la utilización
de la palabra. De hecho ¿qué es el socialismo
hoy? ¿Se trata del estalinismo, del maoísmo,
de Pol Pot, de la social democracia, de la tercera vía?
Estamos en plena ambigüedad, lo que exige un nuevo
cuadro de reflexión.
Sin embargo, hay una gran
urgencia frente a la destrucción social y ambiental
provocada por el modelo económico contemporáneo.
La hegemonía global del capitalismo, en su forma
neoliberal, no solamente fue edificado sobre nuevas
bases materiales (las tecnologías de información
y de comunicación) sino que permitió universalizar
la subordinación del trabajo al capital (subsunción,
según Carlos Marx). No solamente se trata hoy
de una subordinación real (es decir dentro del
proceso mismo de la producción vía el
salario), sino tambíen formal, es decir por medios
financieros : precios de las materias primas y de los
productos agrícolas, deuda externa, paraísos
fiscales, fiscalidad interior promoviendo la riqueza
individual y por medios jurídicos : normas de
las organizaciones internacionales, como el FMI, el
Banco Mundial, la OMC.
Este último tipo
de subordinación afecta a todos los grupos humanos
tanto por la destrucción ambiental, como por
la sumisión a la ley del valor. Hoy día,
los pueblos indígenas están afectados
en su posibilidad de supervivencia, por la explotación
de los bosques o la destrucción de la biodiversidad
; las mujeres son las primeras víctimas de la
privatización de la salud, del agua, de la electricidad
; los pequeños campesinos son las víctimas
de las empresas transnacionales del agrobusiness. De
hecho, es la vida de la humanidad en su conjunto que
está agredida. Las consecuencias culturales y
sociales son profundas, porque este proceso agudiza
las contradicciones dentro de todas las relaciones sociales,
no solamente por una desigualdad económica y
social creciente, sino por un aumento de los conflictos
de género, de razas o de castas.
Por estas razones, el proyecto
nuevo debe empezar por una deslegitimación clara
y radical del capitalismo, en su lógica misma
y en sus aspectos concretos en cada sociedad. La conciencia
que no se puede humanizar el capitalismo constituye
la base de un nuevo proyecto concreto. A este propósito,
podemos proponer tres niveles de reflexión :
el nivel de la utopía (¿qué sociedad
queremos?) ; los medios y finalmente las estrategias.
Trataremos de aplicar estos tres niveles a los varios
componentes de la realidad humana : ecológicos,
económicos, políticos y culturales y de
proponer de manera muy sintética, una serie de
hipótesis como base de discusión.
1. Los objetivos o la
utopía
¿Qué sociedad
queremos? Esta pregunta puede aparecer muy general,
un conjunto de ideas abstractas, un sueño. Pero
seríamos todavía seres humanos si se suprimiera
la capacidad de soñar. Queremos vivir en una
sociedad humana de cooperación y paz. Ya eso
significa que no queremos vivir en un mundo de pura
competitividad y de agresión. Desde su inicio
tal perspectiva introduce la contradicción con
la sociedad neoliberal. Para definir de manera más
concreta lo que podemos llamar la utopía, se
puede distinguir cuatro objetivos o principios, según
las dimensiones citadas ecológicas, económicas,
políticas y culturales.
1) Prioridad de una
utilización renovable de los recursos naturales
Existe una simbiosis fundamental
entre la naturaleza y el ser humano. La naturaleza es
fuente de vida (la pachamama, tierra-madre, como dicen
los pueblos indígenas de América del Sur).
No se puede agredirla ni destruirla, sin atentar a la
vida humana. La naturaleza no puede ser explotada en
función de una racionalidad puramente instrumental,
característica del tipo de modernidad vinculada
económica y culturalmente con el capitalismo.
Ella resulta en su destrucción progresiva. El
"grito de la tierra", como escribe Leonardo
Boff, se llama hoy : desertización, deterioración
del clima, gripe aviar, sida...
Este principio de la prioridad
de la utilización renovable, significa el rechazo
de producciones y actividades destruyendo de manera
durable el ambiente natural. El uso de recursos no renovables
será el objetivo de una gestión colectiva
asegurando su racionalidad. Sin embargo, este principio
forma solamente una parte de la realidad y debe entrar
en correspondencia con las lógicas que siguen.
2) Predominio del valor
de uso sobre el valor de cambio
Esta distinción,
hecha por Carlos Marx, es útil para pensar el
futuro. El valor de uso es lo que contribuye a la calidad
de la vida humana en todas sus dimensiones. El valor
de cambio es el mercado, que tiene una función
subordinada al valor de uso. Sin embargo, dentro de
la lógica del capitalismo, el mercado domina
hoy no solamente la actividad económica, sino
toda la organización colectiva de la vida humana.
Para el capitalismo no existe valor económico,
si el trabajo, los bienes y los servicios, no se transforman
en mercancías. Es lo que se llama la imposición
de la ley del valor, que según Franz Hinkelammert,
significa el fin del sujeto. Los seres humanos están
sometidos a esta ley que invadió la realidad
social, sometiendo la humanidad en su totalidad a la
lógica del capitalismo. Es por eso que Karl Polanyi,
economista estadounidense, historiador del capitalismo,
concluye a la necesidad de reinsertar la economía
en la sociedad.
3) Participación
democrática en todos los sectores de la vida
colectiva La participación
democrática, es decir el poder de decisión
del sujeto humano, no puede ser limitado al sector político.
En este sentido, se puede decir que toda la realidad
es política, empezando por la economía.
El principio de la participación democrática
tiene que aplicarse a todos los niveles de la vida humana
colectiva, desde el local, hasta el global.
4) Interculturalidad
Todas las culturas participan
a la vida cultural y espiritual de la humanidad. Ninguna
de ellas puede ser eliminada o marginalizada. Eso incluye
todas las expresiones culturales, el derecho, la ciencia,
las religiones y las espiritualidades. Las transformaciones
que derivan de intercambios, de enriquecimiento mutuo
son bienvenidas, porque la cultura no es estática.
Sobre la base de estos
cuatro principios se plantea el problema de los medios.
2. Los medios
No basta con afirmar principios.
Construir otra sociedad significa aplicar medios para
que estos principios puedan ser realidad.
1) La relación
con la naturaleza
Para realizar el primer
principio de predominio de una utilización renovable,
podemos proponer tres medios principales. El primero
es la apropiación pública de los recursos
naturales esenciales para la vida, como el agua, las
semillas, el aire. Estos recursos constituyen el "patrimonio
de la humanidad" y deben escapar de la ley del
valor, tal como está definida por el sistema
económico capitalista.
La revalorización
de la agricultura campesina es otro medio necesario.
Se trata de luchar contra la concentración productivista
de la tierra o de los productos agrícolas en
manos de empresas transnacionales, que destruye la naturaleza,
sin hablar de los desastres sociales y de promover una
agricultura orgánica. En tercer lugar, viene
la tarea fundamental de regeneración de la atmósfera,
de los suelos, de las aguas y finalmente del clima.
2) El predominio del
valor de uso sobre el valor de cambio
Existen varios medios para
realizar este predominio. Solamente queremos señalar
algunos de ellos.
Promover
la producción orientada hacia las mayoría
de las poblaciones, con la utilización de
instrumentos públicos, lo que se opone al
modelo de desarrollo actual que favorece un crecimiento
económico espectacular de solamente 20% de
la población. Eso es la consecuencia de la
lógica del capitalismo, que necesita de generar
fuertes poderes de compra de una minoría
para absorber una producción sofisticada,
contribuyendo así a la acumulación
del capital.
La introducción
de elementos cualitativos en el cálculo económico,
como el bienestar (la calidad de vida), el entorno
ecológico, la seguridad alimentaria. Las
decisiones serán muy diferentes, si se tomara
en cuenta estos elementos en los cálculos
de los costes de producción y de intercambio.
Limitar la influencia
del capital financiero, por un impuesto sobre los
flujos internacionales, la abolición de los
paraísos fiscales y del secreto bancario
y la supresión de la deuda externa de los
pueblos del Sur.
Abolición
de las patentes en su forma actual y adaptación
del derecho de autor, para evitar el monopolio de
las transnacionales.
Revalorización
de la empresa como lugar de trabajo común
a fines sociales y no como fuente de riqueza para
los accionistas.
Reconocimiento y
valorización de los empleos no reconocidos
(mujeres en el hogar) o desvalorizados (servicio
social, servicio de salud) y creación de
empleos para sectores cualitativos de interés
colectivo (mejoramiento de la calidad de vida, servicios
personales, etc.).
Constitución
de un seguro social generalizado bajo control público.
Revalorización
del servicio público, como servicio a la
colectividad y no como atención a clientes.
3) El principio de la
democracia
La democracia no es solamente
un fin, sino también un medio. En este sentido
se debe extender la democracia representativa a todos
los niveles de la actividad colectiva, incluyendo el
sector económico. Sin embargo, se necesita también
la promoción de la democracia participativa o
directa como incremento del control popular en los mismos
sectores. No se trata solamente de la dimensión
territorial (pueblos, barrios, aldeas), sino también
de las empresas y de las administraciones.
4) El principio de interculturalidad
Los medios en este sector
son también diversos, con prioridad a los siguientes
:
Afirmar y
concretizar el derecho de los pueblos frente al
derecho de los negocios, lo que significa un cambio
fundamental de la filosofía de los organismos
internacionales, financieros y comerciales.
Protección
de las culturas por medidas adecuadas en los diversos
sectores de sus expresiones.
Socialización
de los resultados de la ciencia, sin monopolio industrial
o particular.
Afirmación
de la laicidad del Estado, como base del diálogo
filosófico y espiritual y del ecumenismo.
3. Las estrategias
Para poder aplicar los
medios susceptibles de concretizar los principios, hay
varios niveles de estrategias.
1. Deslegitimar
el capitalismo, como expresión de una modernidad
deshumanizante, lo que significa la utilización
de todos los espacios posibles para el desarrollo
de un pensamiento crítico en los sectores
de la economía, de la ecología, de
la política y de la cultura. En este sentido,
los foros sociales han cumplido con un papel importante,
el desarrollo progresivo de una conciencia colectiva.
2. Acelerar la creación
de actores colectivos al nivel global, vía
redes de resistencia (un ejemplo es Vía Campesina).
3. Renovar el campo
político de la izquierda, con la convergencia
de varias organizaciones políticas (no se
puede pensar a un partido único detentor
de toda la verdad) y la centralidad de la ética
en las prácticas políticas.
4. Promover la emergencia
de un nuevo sujeto histórico, que no será
solamente constituido por los trabajadores asalariados,
sino por todos los grupos afectados en su vida por
el sistema capitalista : pequeños campesinos,
mujeres, pueblos autóctonos, etc.
5. Buscar la centralidad
de la ética como actitud colectiva e individual,
en coherencia con la utopía, lo que implica
una institucionalización de los procesos
sociales y políticos como base de los comportamientos
individuales y una redefinición permanente
de los aspectos concretos de la ética, con
la contribución de todos.
Podemos concluir que eso
que llamamos socialismo, se trata de un proyecto profético
y constructor, capaz de contradecir la "barbarie"
y de traducir en un proyecto post-capitalista a la vez
la defensa de la dignidad humana y el amor al prójimo.
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