Pueblos Kechuas:
"No permitiremos que nadie pretenda perpetuar el genocidio
iniciado hace quinientos años"
Comunicado de
la Confederación de los pueblos Quechuas frente a las declaraciones
de Benedicto XVI
Comunicado
de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa
del Ecuador frente a las declaraciones emitidas por Benedicto XVI
en la V Conferencia de Obispos de América Latina y el Caribe
(CELAM), en Mayo del 2007 en Brasil.
"Los
Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Continente de Abya
Yala (América) rechazamos enérgicamente las declaraciones
emitidas por el Sumo Pontífice en lo que se refiere a nuestra
espiritualidad ancestral, y a los comentarios políticos emitidos
con relación a algunos presidentes Latinoamericanos y del
Caribe, más aún cuando éstas son realizadas
ante un continente en el que se acrecienta la brecha entre pobres
y ricos, y en donde se encuentra gran parte de la feligresía
católica del mundo, lo que ha implicado siglos de “evangelización”,
misma que lastimosamente no ha logrado dar como frutos una vida
justa y digna para sus habitantes.
Estas declaraciones
se las realiza precisamente cuando la Vida Planetaria está
amenazada de muerte, y no son responsables de ello los presidentes
que el Papa cita en sus alocuciones, sino aquellos que como el Presidente
norteamericano George W. Bush, enarbolan la bandera del voraz sistema
capitalista neoliberal.
Por lo que
es inconcebible, que para alguien que se precia de ser el representante
de Cristo en esta Tierra, sean los Presidentes Latinoamericanos
de corte humanista los que le causen preocupación. Es hora
de que se entienda que nuestro continente tiene el derecho de ejercer
su libre determinación. Ya no es la hora de nuevas y renovadas
conquistas en nombre de nada. Si analizamos con una elemental
sensibilidad humana, sin fanatismo de ninguna especie, la historia
de la invasión a Abya Yala, realizada por los españoles
con la complicidad de la Iglesia Católica, no podemos menos
que indignarnos. Seguramente el Papa desconoce que los representantes
de la Iglesia Católica de ese tiempo, con honrosas excepciones,
fueron cómplices, encubridores y beneficiarios de uno de
los genocidios más horrorosos que la humanidad haya podido
presenciar.
Más
de 70 millones de muertos en campos de concentración de minas,
mitas y obrajes; naciones y pueblos enteros fueron arrasados, basta
ver el caso de Cuba, y para sustituir a los muertos trajeron a los
pueblos negros que sufrieron desgraciada suerte; usurparon las riquezas
de nuestros territorios para salvar económicamente a su sistema
Feudal; las mujeres fueron cobardemente violadas y miles de niños
murieron por desnutrición y enfermedades desconocidas. Todo
lo hicieron bajo el presupuesto filosófico y teológico
que nuestros ancestros “no tenían alma”. Junto a los asesinos
de nuestros heroicos dirigentes siempre estaba un sacerdote u obispo
para adoctrinar al condenado o condenada a muerte, para que se bautice
antes de morir, y por supuesto a que renuncie a sus concepciones
filosóficas y teológicas. Recordemos al
cura Valverde que en el Cusco presenta la Biblia a Atahualpa diciéndole
que es la Palabra de Dios, ante lo cual el Soberano viendo que el
libro no habla y considerando que la Palabra de su Dios hablaba
en el corazón de la Madre Tierra, en el agua, el viento,
en la fuerza luminosa del Sol y en la fecundidad de la Luna, en
los latidos del corazón de los seres humanos, animales y
plantas, arrojó la Biblia, ante lo cual el cura Valverde
dio la orden a los soldados que apresen a Atahualpa. Posteriormente
el representante en estos territorios del Dios Solar-Lunar fue asesinado
luego de ser bautizado y puesto el nombre de su asesino Francisco
Pizarro. Recordemos que muchos de nuestros hermanos y hermanas prefirieron
ir a la hoguera que renunciar a sus principios, basta citar a nuestro
hermano Hatuey en la Isla de Cuba, que ante el adoctrinamiento del
sacerdote que iba a bendecir su asesinato, sobre la importancia
de ser bautizado para que después de muerto vaya al “cielo”
donde van los “cristianos”, Hatuey dijo que prefería ir al
infierno antes de estar en la otra vida junto a los opresores, ladrones
y asesinos, luego de lo cual fue llevado a la hoguera. En lo que
hoy es el Ecuador, el gran dirigente Calicuchima, ante la propuesta
del sacerdote que generosamente iba a bautizarlo y bendecir su muerte,
el rebelde se encaminó hacia la hoguera y en medio de las
llamas gritó con toda la fuerza de su espíritu ¡PACHAKAMAK!
(Gran Espíritu Cuidador del Universo). Habría que
preguntar al Papa si Cristo, a quien dice representar, estaría
de acuerdo con estos crímenes de lesa humanidad, además
debemos recordar al Sumo Pontífice y al Gobierno Español
que este tipo de crímenes no prescriben ni en las leyes terrenales,
ni en las leyes divinas. Las iglesias cristianas y de
manera particular la Iglesia Católica tienen una inmensa
deuda con Cristo, con los pobres del mundo, y con los Pueblos y
Nacionalidades Indígenas que hemos resistido a semejante
barbarie. Si bien el Estado Español y el Vaticano no pueden
resarcir las consecuencias del monstruoso genocidio, el Jefe de
la Iglesia Católica debería al menos reconocer el
error cometido, como lo hiciera su antecesor Juan Pablo II en relación
con el Holocausto Nazi, y aprender de Jesús que siendo Cristo
para dar su mensaje se encarnó en la cultura del pueblo hebreo
con respeto, y fue coherente puesto que predicó el mensaje
con su ejemplo asumiendo todas las consecuencias de ello.
No es concebible que en pleno siglo XXI, todavía se crea
que solo puede ser concebido como Dios un ser definido como tal
en Europa. Debe saber el Papa que antes de que vinieran a nuestros
territorios los sacerdotes católicos con la Biblia, en nuestros
pueblos ya existía Dios, y su Palabra es la que siempre ha
sostenido la Vida de nuestros pueblos y a la Madre Tierra. La Palabra
de Dios no puede estar solo contenida en un libro, mucho peor se
puede creer que una religión puede privatizar a Dios. Los
Pueblos Originarios éramos civilizaciones que teníamos
gobiernos y organizaciones sociales estructuradas de acuerdo a nuestros
principios; por supuesto que también teníamos religiones
con libros sagrados, ritos, sacerdotes y sacerdotisas que fueron
los primeros en ser asesinados por los que fungían como servidores
del “dios de la codicia” y no del Dios de Amor de quien habla Jesús
el Cristo. La Biblia enseña que quien dice que
ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un
mentiroso. Los que profanaron el nombre de Cristo, presentándose
como representantes de él, cuando en realidad fueron socios
de los ladrones y asesinos, fueron traidores a la noble misión
del Cristo. ¿Cómo podían ser representantes
de aquel que nació en un pesebre, de padres obreros, rodeado
de campesinos y perseguido a muerte desde su nacimiento por los
jerarcas que ostentaban el poder político, económico
y religioso de ese tiempo? No podían representar a aquel
que dijo que las aves tienen sus nidos y los zorros sus madrigueras,
más él no tenía nada de posesiones materiales.
¿Cómo podían los que estaban llenos de codicia
representar a aquel que toda su vida se consagró al servicio
de la humanidad, hasta la entrega cruenta de su vida por revelar
la verdad a los pobres de todos los tiempos? ¡No eran representantes
del Dios de Jesús, su “dios” era un devorador de vidas humanas
y de riquezas usurpadas a costa de sangre, de crímenes abominables
que todos los profetas de la Biblia los aborrecen! Es
de Justicia rescatar y valorar las vidas ejemplares de los sacerdotes
que ante tanta barbarie se pusieron del lado de los que llamaron
“indios”, como es el caso de Bartolomé de las Casas y otros
sacerdotes dominicos que ejercieron la defensa de los derechos de
nuestros antepasados vilmente ultrajados. Cabe también reconocer
y presentar nuestro más profundo respeto a todas las religiosas,
sacerdotes, obispos y pastores que han entregado la vida por servir
a los más pobres en nuestro continente y en cualquier parte
del mundo; de manera especial reconocemos la admirable labor desplegada
en el Ecuador por Monseñor Leonidas Proaño que por
más de treinta años sirvió con honestidad a
los pobres del Ecuador, de manera particular se consagró
a la causa de la liberación de los Pueblos y Nacionalidades
Indígenas. Los representantes de Cristo hoy, pertenecientes
a cualquier iglesia cristiana, deberían respetar y venerar
la Vida como lo hizo Jesús. Tienen el deber ético
y moral de condenar toda injusticia y consecuentemente deben entregar
el mensaje de Jesús estando al servicio de los pobres y no
del lado de los opresores, y si quieren realizar una verdadera evangelización
a los Pueblos y Nacionalidades Indígenas deben entregar el
auténtico mensaje del Cristo sin pretender destruir nuestras
culturas, porque así lo hizo Él, a quien dicen representar.
No se puede predicar el mensaje de Jesús el Cristo desde
la opulencia, desde el lado de los que profanan la Vida creada por
Dios, desde el lado de los mayores destructores de la Vida
Planetaria. Rechazamos las coincidencias políticas, y religiosas
que existen entre Bush y el Papa para criminalizar las luchas de
los pueblos oprimidos. ¡Exigimos coherencia! La incoherencia
de muchos que dicen ser representantes de Cristo es lo que provoca
la deserción en las Iglesias, y de manera particular en la
Iglesia Católica, situación que tanto preocupa al
Papa. Nosotros aceptamos el mensaje de esperanza, de amor
y liberación de Jesús el Cristo. Sabemos que Él
dijo que ha venido para que tengamos vida y vida abundante todos,
lo que no aceptamos es que en nombre de la religión que sea,
vuelvan a pretender bendecir nuestra muerte, la de nuestros hijos
y de millones de pobres del mundo. El Pontífice
aseguró que "la utopía de volver a dar vida a
las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de
la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso"
para los "pueblos originarios" que han logrado "una
síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros
les ofrecían". Para nosotros la Vida de Jesús
es una Gran Luz proveniente del Inti Yaya (Luz Paternal y Maternal
que sostiene todo), que ha venido a desterrar todo aquello que no
nos deja vivir con justicia y fraternidad entre los seres humanos
y en armonía con la Madre naturaleza. Nosotros respetamos
a sus auténticos seguidores. La vida nos ha enseñado
que al “árbol se lo conoce por sus frutos”, como dijo el
Cristo, y sabemos distinguir quien le sirve en los pobres y quien
se sirve de ellos. Cabe comunicar al Pontífice que nuestras
religiones JAMAS MURIERON, aprendimos a sincretizar nuestras creencias
y símbolos con las de los invasores y opresores. Continuamos
asistiendo a nuestros templos, porque sabemos que debajo de los
principales templos católicos están los cimientos
de nuestros templos sagrados que fueron destruidos, bajo el supuesto
que las nuevas edificaciones sepultarían nuestras creencias,
pero no es así ya que nuestros templos fueron edificados
en lugares donde se concentran grandes Fuerzas que reflejan la Fuerza,
Sabiduría y Amor del Gran Espíritu Padre y Madre de
todos los seres que habitamos en este maravilloso planeta.
Presentamos nuestra total solidaridad al Presidente Evo Morales,
nuestro hermano, que es un servidor de los pobres, un ser que ha
consagrado toda su vida al servicio de la verdad, la justicia, la
libertad, la fraternidad entre los pueblos, y estamos seguros que
Jesús el Cristo lo considera su AMIGO. Nuestra
solidaridad con los Presidentes Hugo Chávez y con Fidel Castro,
humanistas consagrados a luchar por la vida digna de los pueblos.
Nuestro corazón siempre presto para todos aquellos que en
cualquier parte del mundo estén trabajando por una vida digna
para toda la humanidad y por la salud de la Allpa Mama (Madre Tierra).
En nombre de nuestros ancestros ultrajados y de los millones
de pobres que en el Continente de Abya Yala tenemos la esperanza
de una vida digna para todas y todos, renovamos nuestra firme eterminación
de recuperar nuestros derechos, y no permitiremos que nadie pretenda
perpetuar el genocidio iniciado hace quinientos catorce años".
Quito, 15 de mayo del 2007
Humberto Cholango Presidente de La Confederación
de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador
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