Nuevos desafíos para el Frente Amplio
La República Para
quien haya asistido a la reunión del Plenario Nacional del
Frente Amplio realizada el sábado 15, las informaciones brindadas
por los diarios del domingo resultan desconcertantes: en muchas
crónicas falta lo principal y en otras, lo esencial no solo
está ausente sino que, además, se desvirtúa
el sentido de lo decidido en el evento. ¿Cómo
se entienden estás conductas? Una
y otra vez, los principales medios de comunicación declaran
su seriedad profesional y su actitud ‘pluralista’ en la difusión
de las noticias. Los
hechos muestran que no es así. Ahora bien, estoy persuadido
que quejarse por estas conductas es totalmente inconducente. Las
decisiones de los medios de comunicación que actúan
de ese modo no son arbitrarias, no son fruto de la inquina o el
capricho de sus jerarcas sino que responden a una actitud de defensa
sistemática de determinados intereses. Intereses políticos,
ideológicos, económicos. 1- Si la información
que los grandes medios mutilan y falsifican encuentra un público
relativamente bien informado, sus efectos serán nulos o casi.
Las consecuencias negativas de la desinformación serán
fáciles de ir disipando. Por
eso creo que además de denunciar estos hechos, habría
que trabajar por crear (o fortalecer las ya creadas) otras vías
de comunicación y avanzar a otro grado de movilización
política. Y ambos hechos están al alcance de una fuerza
política de masas, bien organizada y con larga experiencia
de trabajo en este terreno, como lo es el Frente Amplio. A
mismo tiempo se hace necesario llamar a capítulo, con todo
respeto, a los compañeros que emiten señales ambiguas,
bien diferentes por cierto a las que expresaron antes en el seno
del organismo al que pertenecen y que por esta vía facilitan
la labor de quienes desinforman en función de concepciones
contrarias al movimiento de la izquierda. No
es la primera vez ni será la última que la izquierda
se enfrente a la hostilidad y los ‘ingenios’ de los medios de comunicación.
Y si se consiguió sobreponerse a los efectos desmovilizadores
en otros períodos, no hay razones para pensar que no se logrará
superar los escollos actuales. 2- La experiencia del año
2003 es aleccionadora. Cuando a comienzos de año el gremio
de los trabajadores de ANCAP inició su movilización
contra la “ley de asociación” impulsada por el gobierno de
Jorge Batlle, la prensa trazó un infranqueable muro de silencio.
Ni los fundamentos del rechazo ni las medidas que fueron adoptando
los sindicalistas para impugnar la ley eran noticia. En
un primer esfuerzo se recogieron más de 100 mil firmas, en
silencio. Después, durante varias interminables semanas,
la recolección de firmas se estancó. A lo largo de
los primeros meses parecía que no se alcanzarían las
cifras requeridas por la ley para poner en marcha el referéndum
que pondría en manos de toda la ciudadanía la decisión
acerca de los destinos de ANCAP. La gran prensa en silencio. 3- Mientras tanto, lentamente,
la estructura orgánica del Frente Amplio iba adoptando sus
decisiones, trazando los planes de trabajo. Contra la ley, movilizarse
junto a las organizaciones sociales. Comenzaron
las recorridas por los barrios y las asambleas callejeras. Animadores
sindicales y políticos estudiaron (estudiamos) la ley y sus
inconvenientes para la política energética e industrial
del país. Recorrer
los barrios, asistir a las asambleas, incentivó el diálogo
con los legisladores del Frente Amplio y con los técnicos
que conocían el tema. Ese ir y venir de preguntas, respuestas,
argumentos y contra argumentos, fortaleció el discurso. Las
organizaciones populares salieron de su atonía. Siempre hubo
voluntarios para la propaganda, para los debates, para difundir
argumentos entre los ciudadanos en manos de quienes estaría
finalmente la decisión. Los
medios en silencio. De tanto en tanto, una empresa de sondeos de
opinión daba cuenta del resultado ‘objetivo’ de sus objetivas
investigaciones: no se alcanzaría el 25% de las firmas de
los ciudadanos habilitados para votar. Era cuestión de frotarse
las manos, guardar silencio y esperar. Alimentados con esa papilla, los dirigentes de los partidos conservadores, que se presentaban ante el pueblo como impulsando una ‘reforma estructural modernizadora’, dormían la serena siesta de los vencedores. Los
grandes medios saboteaban la movilización y ellos, los dirigentes
conservadoras, creían que esta no existía. Se sentían
invencibles. Habían logrado una fisura política importante
en la izquierda. Un sector minoritario del FA, al que los medios
brindaban una atención lisonjera, apoyaba la ley de asociación
impugnada por las organizaciones sociales y la gran mayoría
del FA. 4-Los escollos no terminaron
con la presentación de la firmas en la Corte Electoral. Hubo
nuevas trabas. Finalmente se reconoció que se había
sobrepasado el 25% exigido. Se fijó la fecha de la consulta
a la ciudadanía, 7 de diciembre. Ya todo empezaba a estar
muy cerca del tiempo político de las elecciones nacionales
del 31 de octubre de 2004. La neta victoria de la oposición a la ley, obteniendo un apoyo electoral por encina del 66% está en el preámbulo de lo que será la victoria que llevó a Tabaré Vázquez a la presidencia en la primera ronda. Unos meses después, Julio Sanguinetti se auto criticaba amargamente: no actuamos en tiempo, nos demoramos en salir a disputarle el espacio público a la izquierda. Claro que sí. Ellos habían elegido ignorar el movimiento democrático impulsado por la izquierda y las organizaciones sociales. Sesteaban al arrullo del coro mediático: no llegarán, nada ocurrirá… 5- Como hace dos años,
para contrariar las desvirtuaciones que propalan los medios que
detentan la hegemonía en materia de comunicación no
hay otro camino que transitar que el de la movilización democrática
del pueblo. Proveer
de trabajos que muestren los fundamentos de las líneas de
acción que impulsa el Frente Amplio. Mejorar las relaciones
de todos los frenteamplista con los compañeros que, desde
los lugares que ocupan en el gobierno o en el Poder Legislativo,
están mejor informados sobre los temas en debate, como es
el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos cuya concreción
el Plenario Nacional del Frente Amplio rechazó en forma neta
en su reunión del pasado sábado 15. Ampliar
nuestras relaciones con los frenteamplistas que desarrollan actividades
académicas en las cuales se estudian a fondo los problemas
de la dependencia, de la deuda externa, de los efectos deformantes
que se nos impone desde un mundo dominado por las grandes potencias
imperialistas, a la cabeza de las cuales se encuentran los EE.UU. 6- Finalmente hay un desafío
específico, un reto especialmente intensificado ahora que
el FA está en el ejercicio del gobierno: es necesario mostrar
las relaciones que unen nuestra inserción internacional en
un mundo dominado por la globalización imperialista y los
problemas y las frustraciones a que nos conduce como nación. Los
efectos de la dominación externa en el atraso educativo,
en las necesidades de vivienda, en la demora de avanzar en el desarrollo
del proyecto de Uruguay Productivo, uno de los ejes claves de nuestro
programa. El
imperialismo no es un slogan, ni un viejo santo y seña. Nada
se entiende del presente ni del pasado sin tomar como referencia
la acción del capitalismo imperialista contra los intereses
de los pueblos de América latina. 7-
En el 2003 el instrumento político fue esencial. Y su fruto
fue la victoria. Hoy, con otra situación, la preservación
y el fortalecimiento del instrumento político sigue siendo
esencial. Y como entonces lo es la capacidad de relacionarse con
la sociedad. Con el movimiento obrero y cooperativo, con la academia
y el movimiento estudiantil, con la calle y los muros. En el Frente Amplio viven y palpitan muchas opiniones y sensibilidades. Las nuevas realidades y desafíos invitan a pensar en conjunto. Para mejorar al FA y por esa vía al gobierno. Por eso el martes 18, a las dos de la tarde, junto a otros muchos compañeros de distintas procedencias nos estaremos reuniendo a reflexionar juntos en Ciudadela 1229, Piso 1, Mercado Central.
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