¿Para qué TLC con un país derrotado?

Dr. Francisco Escobar

Los oráculos tecnocráticos que hicieron la tontería de armar la toma del poder desde el comercio internacional, convirtieron un tratado comercial en un golpe de estado que no toleramos los costarricenses. Como los sacerdotes del templo del dios Ra en la Menfis faraónica, siempre nos hablaron de la gloria histórica y las infinitas ventajas que nos otorgaba un tratado de libre comercio con “la nación más poderosa y generosa del planeta”. ¿Qué ha pasado con el todopoderoso Estados Unidos al que nos aliamos en la guerra y en el comercio?
Según la encuesta realizada en Irak por la Universidad de Maryland, el 71% quiere que Estados Unidos salga del país. El 61% apoya los ataques de los insurgentes a las tropas norteamericanas. No podía ser de otra manera, invadieron un país y les dijeron “venimos a liberarlos”, cuando ellos no habían hecho ningún esfuerzo serio para liberarse a sí mismos. Es asombroso que los suicidas que están diezmando al ejército de Estados Unidos atrapado en Irak no aparecieran cuando Saddam los oprimía. Los iraquíes aborrecían y temían al tirano cruel, pero nada tontos, prefirieron que el presidente Bush enviara a sus jóvenes a morir para hacerles el favor.

Parece que los estadounidenses no aprenden de su propia historia. El rey Jorge V mató a los insurgentes de la revolución americana contra la opresión extranjera. Los próceres y los héroes prefirieron ofrendar sus vidas que dejar que los oprimiera un gobierno extranjero. Hicieron su guerra civil, pero decidieron su destino y su desarrollo económico y social como les dio la gana. Los franceses lucharon contra los revolucionarios americanos en su lucha contra Inglaterra, pero no se quedaron en Estados Unidos con el cuento de que tenían que prevenir que se mataran en una guerra civil por causa de la esclavitud. La famosa guerra de liberación, presentada por CNN como digna de Genghis Khan, estuvo dirigida por funcionarios mediocres, mas interesados en los negocios de la guerra que en ganarla. Fue una guerra perdida desde antes de empezar, pero con 655 mil iraquíes muertos, según la Universidad John Hopkins. Ahora ellos han entendido de qué liberación les hablaba el presidente Bush.

Muchos ciudadanos estadounidenses y muchos costarricenses, especialmente los que han apostado sus vidas a servir al faraón desde el templo de Amón Ra en Comex, no quieren creerlo, porque no es fácil aceptar la derrota, y mucho menos una derrota que marca la caída del imperialismo planetario de Estados Unidos. Uno comprende después de leer y estudiar el TLC por qué esas personas que lo elaboraron no tienen la inteligencia ni la visión para comprender que si se invade y destruye un país y se desencadena una guerra civil, no hay mucha victoria que celebrar, ni mucho TLC que firmar.

Encima llegan los demócratas. El Congreso controla el presupuesto y la Constitución dice que solo el Congreso puede
declarar la guerra. Los demócratas dirigen ambas cámaras y terminar con esta guerra puede llevarlos a la Casa Blanca. Los terroristas lograron su cometido de enojarlos tanto después de los atentados, que le dieron todo el poder a un presidente incapaz de dirigir esa guerra. Olvidaron que fueron ellos los que financiaron a Saddam cuando masacraba a los kurdos y no supieron distinguir a un sunnita de un chiita. El 80% de los jóvenes estadounidenses, según National Geographic, no pudieron encontrar a Irak en un mapa. El temor los condujo a la derrota. Cuando su Presidente dijo que era “misión cumplida”, como quien dice pan comido, sospecharon y se alarmaron, y en noviembre votaron para enmendar un error que no se puede borrar.

Me ha dejado pensativo que el señor presidente Óscar Arias se reuniera con un señor que, como dicen en ese país, es un perdedor.

 

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