Elecciones
Ecuador 2006: Dos proyectos en disputa
Eduardo Tamayo G.
Alai-amlatina
El multimillonario
Alvaro Noboa, según los primeros resultados, ganó
las elecciones presidencial, seguido por el economista de tendencia
nacionalista Rafael Correa (ver datos abajo) Los dos disputarán
la Presidencia de la República en un segundo turno que se
cumplirá el próximo 26 de noviembre.
Estas elecciones, además, trajeron otras novedades: el candidato
León Roldós, del movimiento Red Etica y Democracia
(apoyado por el partido socialdemócrata Izquierda Democrática)
fue relegado a un cuarto lugar cuando las encuestas lo ubicaban
entre los favoritos; mientras Gilmar Gutiérrez (hermano del
expresidente Lucio) se ubicó en tercer lugar, y la candidata
socialcristiana Cynthia Viteri se situó en el quinto puesto.
Los candidatos de izquierda como el líder de la Confederación
de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), Luis Macas,
y el ex diputado del Movimiento Popular Democrático Luis
Villacís obtuvieron una votación reducida.
La votación obtenida por Macas (quien alcanzaría el
2,12%), refleja la fragmentación de la izquierda, que para
estas elecciones se presentó dividida con cinco candidatos
de la tendencia. El candidato indigena no logró alianzas
y adhesiones, más allá del propio espectro del movimiento
Pachakutik, lo que le restó posibilidades a la hora de proyectar
la imagen de una candidatura exitosa. Muchas personas de los ámbitos
democráticos y progresistas optaron por el voto útil,
ante la presencia de una candidatura con posibilidades de triunfo
como la de Correa. También hay que señalar que la
CONAIE, todavía sufre las secuelas de su participación
en el gobierno de Lucio Gutiérrez, participación que
la dejó debilitada y que no ha sido lo suficientemente evaluada
y procesada.
La segunda vuelta electoral se presenta como una dura y abierta
confrontación entre dos proyectos definidos, que en alguna
forma reproduce otras situaciones recientemente vividas en Perú
y México. Por un lado, el magnate del banano Alvaro Noboa
encarna el proyecto del gran capital, de la agroexportación
y del alineamiento absoluto con el gobierno de Estados Unidos, a
la vez que es la expresión de un anti-comunismo visceral
y desfasado. Por otro lado, Correa aspira a aglutinar a las fuerzas
de izquierda, ciudadanas y nacionalistas que plantean la reforma
política a través de una Asamblea Constituyente, cuestionan
las políticas neoliberales y proponen un proyecto de integración
latinoamericana y de recuperación de la soberanía
nacional.
El proyecto de la derecha
Esta es la tercera ocasión que Noboa entra a la segunda vuelta
electoral. En 1998 y en el 2002, se ubicó en el segundo lugar,
perdiendo frente a Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, respectivamente.
Un factor gravitante para disputar por tercera ocasión la
Presidencia del país es su abultada e ilimitada chequera,
junto a su estrategia electoral prodiga en promesas, repartos de
utencillos y dinero en efectivo.
Heredero de una enorme fortuna que amasó su padre, Luis Noboa
Naranjo, y actualmente propietario de unas 120 empresas, viene realizando
una campaña millonaria desde hace prácticamente ocho
años. Solo en el último mes y medio, gastó
2’ 475 562, 35 dólares en publicidad, según la organización
Participación Ciudadana, que hizo un monitoreo en 34 de 100
medios. Si se toma en cuenta lo que gastó en otros 66 medios,
básicamente locales, esta ONG presume que ha rebasado el
límite del gasto electoral fijado por la ley que es de 2’748.270
dólares. Cabe indicar que Noboa contó con la complicidad
de varios miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que le autorizaron
realizar estos gastos, pese a que en el 2005 ya “invirtió”
otros 3’500.000 dólares, rebasando con creces lo que permite
la ley.
El dinero no solo le ha permitido tener pautajes privilegiados en
los medios, contratar empresas de marketing y encuestadoras y mover
la maquinaria de su partido (el (Partido Renovador Institucional
Acción Nacional, PRIAN ) en el que manda como si fuera una
de sus empresas, sino emprender una campaña en la que la
dádiva y la caridad han sido sus principales herramientas.
El millonario apareció repetidamente por TV repartiendo sumas
de 100 y mil dólares a la gente pobre, además de sillas
de ruedas, harina, camisetas, medicinas, etc. Su estrategia electoral
consistió en abordar pragmáticamente los problemas
más urgentes de la gente como el empleo, la vivienda, la
salud y la educación, haciendo promesas demagógicas,
absurdas e imposibles de cumplir como la de construir 300.000 viviendas
anuales (22 diarias, 34 cada hora). Las promesas de Noboa, lograron
seducir a los sectores más pobres, especialmente de la ciudad
de Guayaquil, donde obtiene la mayor votación, convencidos
por la “generosidad” del supermillonario y por la idea de que “como
es rico no necesita robar”.
En un país mayoritariamente creyente, Noboa utilizó
la religión para sus propósitos electorales. Se ha
presentado como el “enviado de Dios”. Vestido de negro, con la cruz
en el pecho, en los mítines alzaba los brazos al cielo pretendiendo
hacer actos de curación a los enfermos (por cierto infructuosos);
durante sus recorridos electorales, cada vez que encontraba una
iglesia, hacia un alto, se persignaba o entraba a rezar.
Con el fin de atraer las inversiones extranjeras ha prometido bajar
el impuesto a la renta (de lo cual el mismo sería el más
beneficiado), limitar al máximo la injerencia del Estado,
una mayor flexibilización laboral, privatizar el Seguro Social,
etc. De ganar la Presidencia, promete continuar las negociaciones
del TLC con Estados Unidos, mantener la presencia militar estadounidense
en la base de Manta, romper relaciones con Venezuela y Cuba, entre
otros puntos.
La propuesta de Correa
El economista Rafael Correa no logró, como había anunciado
en los últimos días de la campaña, alcanzar
el 40% de la votación lo que le hubiese permitido llegar
a la Presidencia en el primer turno. Este objetivo ciertamente es
difícil de conseguir en un país históricamente
fragmentando regional y políticamente entre Sierra y Costa.
Desde que el Ecuador retornó a la democracia en 1979 ningún
candidato ha logrado alcanzar ese porcentaje. Pero más allá
de esta consideración, la campaña sucia emprendida
por sus adversarios que asociaron al candidato con el terrorismo,
el caos, la violencia y la desestabilización económica
pudo haber influido en los electores indecisos que se inclinaron
por otras opciones.
De otro lado, Correa ha denunciado que en este proceso electoral
se ha intentado hacer fraude y que se han cometido serias irregularidades,
habido cuenta que el TSE está controlado por los partidos
tradicionales como el Social Cristino y el PRIAN.
Rafael Correa, de 43 años, es de origen modesto: nació
en una familia guayaquileña de clase media, se educó
en colegios católicos y pasó un año en una
comunidad indigena de la provincia de Cotopaxi. Graduado de economista
en la Universidad Católica de Guayaquil, realizó estudios
superiores en las universidades de Lovaina (Bélgica) y en
la de Illinois (Estados Unidos). Fue decano de la Facultad de Economía
de la Universidad privada San Francisco de Quito y analista económico
destacado por sus posturas anti-neoliberales y nacionalistas. Luego
de la revuelta ciudadana de abril del 2005, que dio al traste con
el gobierno de Lucio Gutiérrez, fue designado por el presidente
Alfredo Palacio como Ministro de Finanzas, cargo en el que duró
apenas tres meses pero en el que mantuvo una política de
cuestionamiento al Banco Mundial y al FMI y de priorización
del gasto social.
Algunos analistas consideran que su estrategia fue acertada pues
logró captar el descontento de amplios sectores de la población
respecto a la denominada “partidocracia”, que maneja el Congreso
que tiene bajísimos niveles de credibilidad (3%) y otros
órganos del Estado. En esta línea, su movimiento político,
optó por no presentar candidatos a diputados, apuntando a
una reforma política que implica la convocatoria a una Asamblea
Nacional Constituyente, que deberá redactar una nueva constitución
y asumir todos los poderes. El hecho de no contar con parlamentarios
y de que en su proyecto se contempla la disolución del Congreso,
le abrirá un duro frente con los diputados electos que se
posesionarán en enero próximo y que tratarán
de mantenerse en sus puestos.
Correa tiene un perfil nacionalista y latinoamericanista, que hace
que sus posturas no sean bien vistas por el gobierno de Estados
Unidos. Su programa se orienta a defender la soberanía nacional
en materia de recursos naturales, para lo cual ha anunciado que
renegociará los contratos petroleros con las empresas transnacionales
pues subsiste una relación injusta: de cada 10 barriles,
8 se llevan las empresas extrajeras y dos se quedan para el Estado.
Así mismo, propone “arrojar al tacho de la basura al TLC”,
no renovar el convenio que permitió a Estados Unidos instalar
una base militar en Manta, cuyo plazo vence en el 2009, y no involucrarse
en el Plan Colombia que representa un enorme costo para el Ecuador
ya que ha significado poner 8.000 soldados en la frontera. Sin embargo,
Correa ha anunciado que mantendrá la dolarización
durante su mandato, considerando que todavía no existen condiciones
para reemplazarlo por una moneda regional.
De otro lado, propone fortalecer espacios de integración
y trabajar por una América Latina unida “para hacer frente
a la globalización despiadada” y fortalecer las relaciones
con los gobiernos progresistas de la región como el de Chávez,
Evo Mórales, Lula, Tabaré Vásquez y otros.
Para enfrentar al multimillonario Noboa, Correa ha anunciado que
concretará alianzas políticas y sociales de carácter
programático, descartando pactos con aquellos partidos que
exijan cuotas, puestos o prebendas en el Estado. Por su parte, los
movimientos sociales, como el indígena, se aprestan a hacer
balances y a adoptar definiciones buscando escenarios favorables
para seguir bregando por la equidad y la justicia social.
Nota
(1) Según los resultados extraoficiales del Tribunal
Supremo Electoral, correspondientes al 16 de octubre (13h28), Alvaro
Noboa obtiene 1,022,511 votos (26.66%); Rafael Correa 863,245 (22.51%);
Gilmar Gutiérrez 627,450 (16.36%); León Roldós
594,526 (15.50%); 379,983 (9.91%); Fernando Rosero 82,504 (2.15%);
Luis Macas 81,421 (2,12%); Marco Proaño Maya 62,539 (1,63%);
Luis Villacís (1,31%); Marcelo Carrera Cabrera 22,033 (0,57%;
Jaime Damerval 21,763 (0,57%); Carlos Sagnay de la Bastida 13,499
(0,35%); Lenin Torres 12,888 (0,34%).
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