Chile turulatante Helio Gallardo Profesor
UCR El periódico oficial de los hermanos Arias describió a Óscar, el presidente, como "impresionado", "sorprendido", y humildemente dispuesto a aprender de Chile, economía-sociedad en la que descu-brió, seráfico, al "país más desarrollado de la región" (La Na-ción: 8/11/06). Raudo, lo declaró "modelo a seguir" por Costa Ri-ca. El mandatario estima que el 'éxito' chileno se debe a su aper-tura comercial, la concesión de obra pública y a los acuerdos (llamados en Chile 'congeniales') entre seis partidos para pactar 51 convenios de libre comercio, uno de ellos hace poco más de un año con Estados Unidos. Por desgracia, Arias no utilizó su visita a la sede de CEPAL, en Santiago, para enterarse que el crecimiento chileno se acompaña con una suicida distribución de la riqueza: el 20% más opulento se deja 17 veces más que el 20% más pobre (en EUA la distancia es de 9 veces). En el mundo, Chile es superado en discriminación económico-social solo por Brasil, Colombia, Paraguay y Sudáfrica. El desempleo chi-leno en el 2004 era casi del 10% y en la década de los noventa os-ciló entre el 6% y el 10%. Costa Rica en esas fechas se movió en-tre el 5.2%" y el 6.4%. La expectativa de vida de los costarricen-ses es la mejor de América Latina, algo por encima de la chilena. O sea que también sus políticos podrían aprender de acá. Sobre la 'habilidad' para "congeniar" acuerdos comerciales, alguien debió decirle que la apertura chilena expresa una política de diversifi-cación de mercados, que el TLC con EUA se firmó tras años de nego-ciaciones (no asegura su éxito) y que los negociadores chilenos no recibieron parte de sus ingresos del otro bando. Si lo que pasmó a Arias fue la concesión de obra pública, en Chile ella se inscribe en un marco jurídico específico (único en la re-gión) y no se deja a una discrecionalidad "caso por caso" poten-ciadora de fraudes, como ocurre en otros sitios. Si lo que lo asombró fue la voluntad política de los sureños para "congeniar", debería recordar que su vicepresidente Kevin Casas es líder galác-tico del bárbaro discurso "para eso tengo mandato", que repiten con fruición "yes men" y "secretarias ejecutivas" en la Asamblea Legislativa. Siguen al "águila" que no parla con "caracoles". Aprender de Chile aquí, por ejemplo, significaría dialogar y nego-ciar con el PAC, TLC incluido, para llegar a acuerdos estratégicos de gobernabilidad y no sumar votitos para constituir el magno lo-gro de un Directorio Legislativo. Como Arias en Chile desfiló ante militares, pudo quizá notar que la disciplina social chilena se siguió del terror de Estado (em-presarial-militar) aplicado durante 17 años y plasmado en la Cons-titución de 1980, aún vigente. En Chile, Hilda Chen Apuy o Albino Vargas, opositores, serían únicamente retratos en pancartas alza-das por parientes y manifestantes que los reclamarían por liquida-dos o desaparecidos. Los soldados ante los que caminó son institu-cionalmente torturadores y asesinos. No fueron castigados por sus crímenes ni tampoco se excusaron por ellos. La ley les otorga pri-vilegios ("convenciones colectivas", digamos). El terror con que desagregaron a los trabajadores chilenos es lo que algunos echan de menos en Costa Rica para que el país se "modernice". De modo que si el premio Nobel desea copiar a Chile debe estudiar todas sus facetas y no solo las que parecen reforzar su "sueño del pi-be": liquidar 'monopolios' que han hecho de Costa Rica lo que es. Lo grato y lo asqueroso. Como la dictadura del capital en Chile.
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