Estados Unidos después de Bush

 

Sergio I. Moya Mena (*)

Publicado en el Boletín del Observatorio de la Política exterior

Septiembre 2008

 

Aunque opacado por la contundencia de la crisis financiera en los Estados Unidos, el tema de la política exterior no deja de ser una de las grandes interrogantes de la lucha por la presidencia, y es que el resultado de esta elección puede ser un factor determinante en el futuro de los Estados Unidos como super-potencia.

 

Independientemente de sus puntos de vista, John McCain y Barak Obama heredarán un escenario bastante conflictivo, incluso caótico. Estados Unidos es, como lo afirma Fareed Zakaria autor de The Post-American World, una nación consumida por el miedo, preocupada por terroristas, naciones enemigas, los musulmanes, el libre comercio y los inmigrantes. Cuatro de cada cinco norteamericanos piensan que el país va por el camino equivocado.

 

La Administración del Presidente George W. Bush ha contribuido mucho a esta situación. Como balance de ocho años de administraciones republicanas, los EE UU. son percibidos en el mundo como una nación arrogante, obsesionada con el terrorismo, incoherente en cuanto a los valores que dice representar y su praxis de política exterior, indiferente a las  leyes   internacionales y al multilateralismo. Han contribuido mucho más a la inestabilidad internacional que a la solución de los problemas globales. Según una encuesta publicada a mediados de año, la mayoría de los países consultados opinaba que incluso China actuaría más responsablemente en el mundo que los EE UU.

 

El legado fundamental de la Administración Bush a su sucesor en la Casa Blanca serán dos guerra neocoloniales (Irak y Afganistán) cuyo balance es desastroso y que han hecho que los EE UU. pierdan influencia en zonas de vital importancia geopolítica como Medio Oriente y el sur de Asia. Según analistas como Richard N. Haass, presidente del Council on Foreign Relations o Zbigniew Brzezinski y Brent Skowcroft, ex asesores de seguridad nacional de Jimmy Carter y George H.W. Bush respectivamente, estos hechos -entre otros- han acelerando el proceso de declive de los EE UU. como potencia. Los EE UU. habrían dañado su propia capacidad para ejercer el poder que implica ser la única superpotencia del mundo. Una tesis que recuerda el comentario de Arnold  Toynbee respecto a que "las civilizaciones no mueren al ser invadidas desde afuera, cometen suicidio". La reciente crisis financiera que viven actualmente los EE UU. sería apenas una confirmación de esa tendencia a la decadencia.(1)

 

l mundo según John McCain

 

McCain comparte y apoya muchas de las acciones de la Administración Bush en política exterior. Al igual que el actual presidente, McCain ve al mundo como hecho de enemigos y amigos, un enfoque maniqueo del bien en lucha contra el mal.

 

La visión de mundo de John McCain ha sido modelada a través de su vida como militar y como el Washington insider que ha sido desde que en 1977, se convirtió en Oficial Naval de Enlace con el Senado, después de haber pasado casi seis años como prisionero de guerra en Vietnam. Una guerra que McCain ve como "honorable", que según él pudo ser ganada si no hubiera sido por políticos sin coraje que ataron las manos de los soldados americanos y traicionaron a los aliados de Vietnam del Sur. (2)  Su campaña saca precisamente provecho de su condición de militar condecorado, resaltando valores y conceptos como "honor" y "poner a la patria primero", que muchos norteamericanos aprecian.

 

Tal y como otros militares que han hecho vida política recientemente en Washington, McCain desconfíaba del involucramiento de los EE UU. en empresas militares en el exterior. En este sentido, se opuso al despliegue de tropas en Líbano a comienzos de los años ochenta e igualmente cuestionó el despliegue de tropas en Haití, Somalia y los Balcanes durante la Administración Clinton. Pero conforme se fue perfilando como candidato presidencial hacia 1999, McCain empezó a argumentar que "el honor y el prestigio de los EE UU. exigían una respuesta más contundente frente a los tiranos".

 

Es un dato bastante revelador que McCain tenga a Theodore Roosevelt y Ronald Reagan como los modelos de estadistas que más admira. El primero es ampliamente conocido como arquitecto del proyecto imperial norteamericano y el segundo por haber encabezado la revolución conservadora de los años ochenta que impulsó el neoliberalismo en todo el mundo. En su ensayo An enduring Peace Built on Freedom, publicado en la revista Foreign Affairs, McCain reivindica la   tradición   del  Destino Manifiesto  y  la visión de que    los    EE UU.   tienen   una   misión   moral como portadores de la antorcha de la libertad:

 

"Somos, como dijo Alexander Hamilton, un pueblo de grandes destinos. Desde la Revolución estadounidense hasta la Guerra Fría, los estadounidenses hemos entendido nuestro deber de servir a una causa que va más allá del interés propio y de mantener la fe en los principios eternos y universales plasmados en la Declaración de Independencia (...) El presidente Harry Truman se expresó así de Estados Unidos: "Dios nos creó y nos llevó a nuestra posición actual de poder y fuerza para servir a algún enorme propósito". Frente a los nuevos peligros y oportunidades, nuestro próximo presidente tendrá un mandato para construir una paz global duradera sobre los cimientos de la libertad, la seguridad, la oportunidad, la prosperidad y la esperanza." (3)

 

Ese sentido de misión establece las prioridades que el senador de Arizona determina en política exterior. La derrota de lo que McCain denomina "islamismo radical" constituye el principal desafío. Por eso, el esfuerzo de guerra de Irak debe ser sostenido hasta la victoria, lo cual implica quedarse en ese país sin un horizonte determinado. Lo mismo cabe decir respecto a Afganistán.

 

Los desafíos del momento no permiten actitudes vacilantes frente a enemigos como Irán, que el senador de Arizona considera como "el más importante patrocinador del terrorismo". Respecto al problema árabe-israelí, McCain se autodefine como orgullosamente pro-israelí (4) y aunque asegura que los EE UU. deben continuar buscando una paz justa entre israelíes y palestinos, es necesario continuar ofreciendo a Israel equipo militar y tecnología necesarios para asegurar que mantenga su ventaja militar cualitativa. (5) 

 

Frente a Rusia, McCain considera que se requiere una actitud política firme, capaz de lidiar con las "actitudes revanchistas" de Moscú. Sugiere incluso que se expulse a Rusia del G-8 y durante el debate presidencial de septiembre, dijo que ese país se había convertido en "una nación impulsada por petro-dólares y regida por un gobierno al estilo de la KGB".

 

Una de sus ideas más polémicas es la creación de una Liga de las Democracias, que no sería una instancia abierta a membresía universal, sino exclusivamente para los que McCain denomina como estados "afines que trabajan juntos por la paz y la libertad".

 

Aunque el candidato republicano asegura que no es esa la intención, esta propuesta estaría claramente encaminada a restar protagonismo a las Naciones Unidas, entidad que es despreciada por muchos de los neoconservadores que ejercen fuerte influencia sobre McCain.

 

La creación de una Liga de las Democracias plantea muchas interrogantes ¿Qué estados podrían ser parte y cuáles serían los criterios de ingreso? ¿Podrían ingresar estados autoritarios y represores de las libertades (aunque aliados de los EE UU.) como Georgia, Egipto o Guinea Ecuatorial? Tal parece que, a pesar de a las evidencias, los republicanos insisten en caer en la trampa neoconservadora que pretende conciliar valores morales con intereses geopolíticos..

 

Hay un detalle muy interesante en torno al tema de América: John McCain nació en la base aérea de Coco Solo, en Panamá. El aspirante republicano ha viajado muchas veces a la región y considera a los países de América Latina como "aliados naturales", aunque afirma que existen amenazas regionales como el gobierno de Chávez, que trata de construir un eje anti-norteamericano.

 

McCain ha prometido más ayuda al anti-castrismo y apoyo la continuidad del embargo a Cuba. Es un firme defensor del CAFTA y de las políticas de libre comercio, a las que ve estrechamente ligadas a la seguridad nacional.(6)

 

Según Michael Shifter, vice-presidente de Diálogo Interamericano, la perspectiva general de McCain sobre América Latina permanece anclada en la Guerra Fría y no ofrece nada nuevo.

 

 

El mundo según Obama

 

Casi toda la experiencia de Barak Obama en temas de política internacional se deriva de su participación en el Comité de Asuntos Exteriores del Senado, aunque algunos consideran que sus antecedentes multi-étnicos y el hecho de que ha viajado por varias partes del mundo, han podido también contribuir a modelar su perspectiva de las relaciones internacionales. Una perspectiva que se nutre con la admiración hacia Franklin D. Roosevelt, Harry Truman y John F. Kennedy.

Obama considera que los EE UU.  necesitan renovar su liderazgo global a través de una diplomacia hábil, una revitalización del aparato militar -que implicaría aumentar en más de 80.000 los efectivos en servicios- y haciendo frente a la proliferación nuclear, que él considera como "la amenaza más urgente para la seguridad de los EE UU. y el mundo".

 

A través de sus discursos, Obama ha insistido en fortalecer las vías diplomáticas y la necesidad de abrir más espacios para las políticas multilaterales:

 

"Estados Unidos no puede enfrentar las amenazas de    este siglo por sí solo, y el mundo no puede enfrentarlas sin Estados Unidos." (7)

 

Obama no considera que el mundo sea un lugar tan peligroso como McCain y ha afirmado estar dispuesto a negociar con cualquier líder extranjero sin importar qué tan hostil sea a los EE UU., cuyo papel debe ser más bien, "disuadir a regímenes deshonestos como Irán".(8) Para el senador de Illinois, el fundamentalismo islámico no es el verdadero enemigo, sino Al-Qaeda.(9) La guerra en Irak, a la que se opuso desde el principio, es el ejemplo más claro de "una reacción exagerada y alarmista, que lanzó a los EE UU. a una invasión no provocada y que ha tenido altísimos costos". He allí la principal crítica al Gobierno de Bush: haber respondido a los desafíos con lo que Obama llama un "pensamiento convencional del pasado".

 

Obama ha insistido en que, de ser electo, sacará a las tropas de Irak en el término de 16 meses. Esto le hace aparecer como un candidato anti-guerra, pero no es así. Las tropas serían enviadas a la guerra de Afganistán, para hacer frente al reto que presentan los talibanes y las áreas fronterizas tribales de Pakistán, santuarios de Al-Qaeda.  Además, la retirada de Irak simplemente es una ficción. Los intereses de los EE UU. se fundamentan en una presencia militar fuerte en ese país, cuyo control es vital para asegurar los suministros de petróleo y contener a Irán. Por eso han construido 50 bases militares en Irak. Están en ese país para quedarse. (10)

 

En realidad, Obama no parece distanciarse mucho de la Doctrina Bush de intervenciones militares unilaterales. En su ensayo Renewing American Leadership, Obama afirmó:

 

"No vacilaré en usar la fuerza, unilateralmente si es necesario, para proteger al pueblo estadounidense o a nuestros intereses vitales siempre que seamos atacados o amenazados de manera inminente." (11)

 

Sobre el tema árabe-israelí, Obama, al igual que McCain, ha hecho todo lo posible para congraciarse con el lobby judío representado por organizaciones como The American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). En su visita a Israel en julio de este año, Obama insistió en que los EE UU. deben  preservar su total compromiso con la defensa deI Estado Judío mediante la plena financiación de la asistencia militar.

 

Obama no ofreció una sola palabra de crítica a Israel, ni siquiera contra la política de asentamientos ilegales, que es criticada incluso por la Secretaria de Estado de Bush, Condoleezza Rice.

 

A diferencia de su oponente, Obama nunca ha visitado América Latina. Ha llamado al NAFTA un "mal negocio" y ha dicho que estaría dispuesto a re-negociar el tratado. Se opuso también al CAFTA alegando que no protegía a los trabajadores y hacía poco para hacer frente a la aplicación de las normas ambientales básicas en América Central y República Dominicana. (12)  

 

Aunque  ha  hecho  referencias vagas a una reforma migratoria, ha mantenido un silencio absoluto sobre la creciente ola de redadas que han sembrado el miedo entre las poblaciones latinas en los EE UU. En su discurso de mayo ante la ultraderechista Fundación Nacional Cubana Norteamericana (FNCA),se refirió a Hugo Chávez como un "demagogo". En esa misma ocasión se manifestó a favor de mantener el bloqueo a Cuba.

 

Obama apoya la denominada Iniciativa de Mérida que busca reproducir en México y Centroamérica el modelo colombiano de lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

 

Como se puede ver, para una campaña que hace del cambio un "mantra", las políticas hacia América Latina son más de lo mismo.

 

Si la eventual presidencia de John McCain significa absoluta continuidad en materia de política exterior, cabe entonces preguntarse ¿Representará efectivamente Obama un cambio? Según John Cavanagh, director del Institute for Policy Studies, hasta la fecha, lo que se puede apreciar en sus discursos y entrevistas es, más que grandes transformaciones, únicamente retórica sobre los cambios que podrían hacerse en política exterior. (13)

 

Más allá de las estrategias mediáticas, del uso elocuente de la idea de cambio (al que necesariamente debían apelar los demócratas para sacar provecho del desgaste republicano), conviene no perder de vista que ambos candidatos son parte de un establishment que se fundamenta en poderosos intereses económicos y políticos y que cruza las líneas divisorias entre republicanos y demócratas. La pregunta que más bien debería plantearse es ¿gobernará Obama como el candidato del cambio o como el Comandante en Jefe del más grande poder imperial sobre la tierra? La respuesta es obvia.

 

(*) Profesor de política internacional en la Escuela de Ciencias Políticas. Autor de Imágenes de Medio Oriente, Editorial Wiphala.

 

 

 

Notas

 

1 Wallerstein, Immanuel. La depresión, una visión a largo plazo. La Jornada, 19 de octubre de 2008.

2 How John McCain struggles to balance his sense of honor with the will to win. Time, vol. 172, No. 10, 2008, p. 21.

3 McCain, John. An enduring peace built on freedom. Foreign Affairs, November / December 2007. p. 19.

4 http://www.johnmccain.com/informing/News/Speeches/df96a751-be4f-4275-8d28-2c38ad036983.htm

5 McCain, John. An enduring peace built on freedom. Op. Cit p 23.

6 http://www.mlive.com /elections/index.ssf/2008/03/mccaintags_dems_on_trade_trea.html

7 Obama, Barak. Renewing American Leadership. Foreign Affairs, July / August 2007. p. 4.

8 Zakaria, Fareed. El mundo no es tan oscuro. Newsweek, septiembre 22, 2008. p. 9.

9 Remarks of Senator Barack Obama: A New Strategy for a New World. http://www.barackobama.com /2008/07/15/remarks_of_senator_barack_obam_96.php

10 Moya Mena, Sergio I. ¿Progresos en Irak? La Prensa Libre, 25 de junio de 2008.

11 Obama, Barak. Renewing American Leadership. Op Cit. p. 7

12 Why I oppose CAFTA. http://obama.senate.gov/news/050630-why_i_oppose_cafta/index.php

13 Citado por Robert Dreyfuss.  Obama's Evolving Foreign Policy. The Nation, July 1, 2008.

 

 

 

 

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